El grupo inversor formado por las empresarias chilenas Gabriela y Paola Luksic, junto al presidente de la empresa onubense Atlantic Cooper, Javier Targhetta, ha realizado una oferta para adquirir la totalidad de los activos de La Cartuja Pickman. El objetivo es garantizar la viabilidad de la actividad y la continuidad de la unidad productiva, así como la mayor parte de la plantilla.
Según una nota remitida por la entidad, la propuesta «aspira a liderar un plan de expansión nacional e internacional apoyado en el prestigio de la centenaria fábrica de loza». La ciudad de Sevilla se considera un «elemento inseparable de la identidad y el valor de la marca».
La oferta fue presentada esta semana, justo antes de que se cumpliese el plazo en el Juzgado de lo Mercantil 3, el lunes 22 de diciembre, para posibles propuestas. El fondo de inversión ha indicado que intentaron completar la adquisición de las marcas a la vez que presentaban la oferta, lo cual no fue posible por razones ajenas a su voluntad.
Por ello, esperan que la compra se pueda completar «en los próximos días». Una vez adquiridas las marcas, su siguiente paso será «la adquisición de todos los demás activos, así como hacerse cargo de la mayoría de los empleados y de la respectiva deuda con la Seguridad Social».
Esta no sería la única oferta presentada por la marca Cartuja Pickman. El fabricante valenciano de porcelana Porvasal también se ha mostrado interesado, aunque no se han explicado más detalles públicos sobre las condiciones de su propuesta.
Una oferta sólida y rigurosa
El fondo de inversión ha subrayado que el objetivo es «mantener a la mayoría de los empleados e iniciar de forma inmediata inversiones en recursos humanos, materiales y maquinaria necesarias para el normal desarrollo de la actividad productiva».
El proyecto contempla la incorporación de perfiles directivos en «áreas clave» e inversiones en una infraestructura industrial moderna que permita dotar a la nueva compañía de competitividad y viabilidad en el menor plazo posible. Para ello, se constituiría una nueva sociedad con domicilio social en Sevilla.
El grupo inversor ha elaborado una oferta sólida y rigurosa, asesorada por firmas de primer nivel y diseñada tras un análisis detallado de la posición de todas las partes implicadas en la resolución de la crisis. Javier Targhetta ha señalado que el «relanzamiento» de la compañía no solo busca preservar su legado, sino también fomentar la creación de empleo y fortalecer el tejido empresarial local.
«Este proyecto aspira a reposicionar a la empresa como referente en la producción de loza tanto a nivel nacional como internacional, respetando sus valores históricos y apostando por la innovación y la excelencia», ha subrayado, al tiempo que ha instado a un «esfuerzo colectivo para el éxito del proyecto».
Sería nuestro Gordo de Navidad
La continuidad de la marca y la plantilla es la principal aspiración de los sindicatos y las administraciones. Tanto el Ayuntamiento de Sevilla como la Diputación provincial han aprobado declaraciones institucionales de apoyo, y la Junta ha mantenido reuniones periódicas con los trabajadores.
El secretario de la federación de Industria de CCOO-A, José Hurtado, ha indicado que los trabajadores «están expectantes» ante la espera del auto del Juzgado que formalice la posible compra. «De concretarse la noticia sería nuestro Gordo de Navidad. Recuperar el empleo y la actividad además de seguir ligada la historia de Sevilla con esta emblemática marca», ha afirmado.
La plantilla espera que se cierre el proceso tras la paralización de los plazos de venta por parte del Juzgado hasta que se disponga de la información necesaria sobre las deudas de Seguridad Social a cargo de los trabajadores por parte de la empresa. Esta decisión ha obligado a extender el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) de los 36 trabajadores de la compañía, activándose la prórroga hasta el 31 de enero.
El 17 de diciembre, el Juzgado recibió la notificación de la deuda por cotizaciones a la Seguridad Social de los trabajadores que deben ser subrogados por los ofertantes de la Unidad Productiva de La Cartuja de Sevilla. Según el informe, el importe total asciende a 673.866,72 euros.
Según los datos entregados al Juzgado Mercantil, la empresa cuenta actualmente con activos valorados en 541.246 euros. El documento también menciona que la compañía tiene más de 117.000 piezas en existencias.
El pasado 9 de octubre se hacía público que la empresa Ultralta había solicitado al Juzgado Mercantil número 3 de Sevilla su liquidación definitiva después de «no poder cumplir los acuerdos de pago».

