En una clara muestra de descontento, el Partido Popular (PP) ha criticado severamente al ministro de Transportes, Óscar Puente, tras su declaración de que la reciente huelga de maquinistas se debe a un estado anímico de los trabajadores, en lugar de atribuirse a las deficiencias en la infraestructura ferroviaria. Esta declaración se produce en el contexto de los accidentes ocurridos en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), donde se ha cuestionado la seguridad de las vías.
El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) ha convocado una huelga general en todo el sector debido a la “inadmisible” situación de deterioro constante de las infraestructuras ferroviarias. Según el ministro, la falta de animo de los maquinistas es la razón detrás de esta convocatoria, enfatizando su intención de sentarse a dialogar con los trabajadores para evitarla.
“El hundimiento es total. La miseria moral también”
Las críticas del PP no tardaron en llegar. Ester Muñoz, portavoz del Grupo Popular en el Congreso, expresó su incredulidad al afirmar que las declaraciones del ministro trivializan la gravedad de los accidentes que han causado la muerte de numerosas personas. «¿Acaba de decir Óscar Puente que los maquinistas han convocado una huelga general por su estado de ánimo y no por los accidentes?», preguntó Muñoz, quien agregó: «El hundimiento es total. La miseria moral también».
Juan Bravo, vicesecretario de Hacienda, también se unió a las críticas, afirmando que la preocupación de los maquinistas radica en la inseguridad que sienten al trabajar en condiciones inadecuadas. “En concreto, el estado anímico de jugarse la vida cada día en su trabajo por la deficiente situación de las vías”, comentó Bravo en una red social.
Consecuencias de la inseguridad ferroviaria
Además de las tensiones generadas por las declaraciones del ministro, la situación ha llevado a críticas sobre las inconsistencias en los límites de velocidad en las líneas de alta velocidad. Adif, la entidad que gestiona las infraestructuras ferroviarias, se vio obligada a reducir temporalmente la velocidad máxima a 160 kilómetros por hora en la línea Madrid-Barcelona, después de recibir advertencias de los maquinistas sobre el mal estado de un tramo específico.
Esta medida fue impuesta tras una revisión de las vías, que asumió que la seguridad debía ser la prioridad. Sin embargo, la portavoz del PP declaró: “¿En manos de quién estamos?”. La portavoz adjunta en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, catalogó la gestión del Gobierno como «como pollo sin cabeza».
Demandas del PP
Jaime de Olano, diputado del PP, hizo hincapié en la necesidad de tomar acciones concretas para garantizar la seguridad de los ciudadanos. “Juegan con tu seguridad. Hay que echar a todos estos temerarios e incompetentes”, afirmó en un mensaje en línea. La presión sobre el Gobierno continúa a medida que el PP sigue pidiendo responsabilidades por la situación actual del ferrocarril en España.

