PAMPLONA, 3 de febrero. (EUROPA PRESS) – El exconsejero de Cohesión Territorial del Gobierno de Navarra, Bernardo Ciriza, ha comparecido este martes ante la comisión de investigación en el Parlamento foral sobre la adjudicación de obra pública. En su testimonio, Ciriza reveló que solicitó al exdiputado socialista Santos Cerdán que los acompañara a las reuniones que mantenían en el Ministerio sobre diferentes obras en Navarra, dado que consideraba que tenía «una posición de referencia». No obstante, apuntó que preparaba estos encuentros con su equipo y que a Cerdán solo le informaban de lo tratado.
Ciriza ha reconocido que conoce a Cerdán desde 2011, pero sostuvo que no conoce al administrador de Servinabar, Antxon Alonso, y que solo conocía «de vista» al exasesor ministerial Koldo García, al igual que a los exdirectivos de Acciona, Fernando Merino y Justo Vicente Pelegrini, quienes se unieron en UTE para llevar a cabo la obra de los túneles de Belate.
En su intervención, Ciriza describió su relación con Cerdán como «normal» y «cordial», mientras que el parlamentario de UPN, Javier Esparza, sugirió que existía una «confianza mutua» entre ellos. Esparza afirmó que el nombramiento de Ciriza como consejero coincido con el poder significativo de Cerdán en el PSOE y en el PSN, sugiriendo que Cerdán tuvo un papel crucial en su ascenso.
Sobre el motivo de invitar a Cerdán a las reuniones del Ministerio, Ciriza dijo que «no me dijo absolutamente nada de la consejería, nunca». Explicó que su asistencia a dichas reuniones se debió al rol que ocupaba Cerdán dentro del PSOE como diputado por Navarra y secretario de Organización del PSN y posteriormente del PSOE.
Ciriza recalcó que los encuentros en Madrid los preparaba con su equipo y no con Cerdán, y que informaban a este último sobre la agenda de las reuniones. Afirmó que «la voz cantante la llevaba yo por parte de Navarra». Sin embargo, Esparza criticó a Ciriza, afirmando que permitió que «quien, según la UCO, es el presunto líder de una trama corrupta, estuviera presente en las reuniones con el Ministerio». Ciriza respondió que en ese momento «no lo sabíamos nadie» y reflexionó sobre si se arrepiente de haber llevado a Cerdán, asegurando que «sabiendo lo que sé, claro que no, no lo hubiera llevado».
Ciriza también comentó sobre su confianza en Jesús Polo, presidente de la mesa de contratación de Belate, y en el exdirector general de Obras Públicas, Pedro López. Defendió que no intentó controlar la mesa, a lo que Esparza le replicó que intentó decidir quién debía estar en esta mesa, refiriéndose a un intento de colocar a un alto cargo del Gobierno de su completa confianza.
Propuesta de Jesús Polo
El exconsejero socialista se defendió explicando que su propuesta, recogida en un correo electrónico del director general, buscaba que la mesa fuera «lo más plural y transparente». Afirmó que el propósito era mejorar los procesos de adjudicación, y rechazó que su motivación fuera incorporar a Jesús Polo a la mesa como se insinuó.
Esparza insistió en que este cambio en la forma de puntuar había favorecido a la UTE en la que estaba Cerdán, sugiriendo que esto era una prueba de control por parte del PSN. Ciriza reiteró su confianza en Polo y en López, argumentando que ambos eran funcionarios independientes y habían trabajado con diferentes gobiernos a lo largo de los años.
Además, Ciriza mencionó que en su momento se enteró de una discusión sobre las puntuaciones de las ofertas de Belate entre Polo y un técnico de la mesa. Aclaró que cuando se lo informó, le dijeron que era un asunto personal ya resuelto.

