
BURGOS, 6 Feb. (EUROPA PRESS) – Durante la última sesión del juicio con jurado que comenzó el lunes en la Audiencia de Burgos, el acusado de la muerte del vallisoletano Sergio Delgado ha pedido «perdón» a la familia del joven. En la noche del incidente, el 24 de febrero de 2024, el acusado propinó un fuerte puñetazo a la víctima, quien, al identificarse como natural de «Pucela», perdió el equilibrio y se golpeó mortalmente en la cabeza.
Compungido, el encausado, J.L.N., se dirigió a los padres y la hermana de Sergio, expresando que había estado esperando esta «oportunidad» durante dos años para «pedir perdón» y demostrar su «arrepentimiento». Afirmó que si pudiera «dar marcha atrás en el tiempo», no habría salido de casa ese día y añadió que lo ocurrido fue resultado de un «impulso que no tenía que haber sucedido».
Entre lágrimas, también sostuvo que «daría» su propia vida, como expresó en una carta a la familia del fallecido, como un intento más de mostrar su «arrepentimiento». Estas manifestaciones fueron las últimas que se escucharon en la sala antes de la conclusión del juicio oral, y el jurado se pronunciará el próximo lunes para decidir la suerte del acusado.
Conclusiones de las partes implicadas
En la sesión de este viernes, la Fiscalía, la acusación particular y la defensa del acusado mantuvieron sus conclusiones. La acusación pública considera que lo ocurrido es un «homicidio doloso» y reclama 12 años de prisión, mientras que la acusación particular busca que la muerte de Sergio sea clasificada como un asesinato, lo que conllevaría una pena de 20 años de privación de libertad.
Motivaciones detrás de la agresión
Desde la Fiscalía se argumenta que concurren todas las circunstancias para respaldar la pena solicitada. Se señala que a J.L.N. le «enfureció» que Sergio fuera de Valladolid, sugiriendo que la rivalidad deportiva podría haber influido en la agresión. Este argumento se refuerza con el hallazgo de pegatinas vinculadas a un grupo ultra deportivo en una riñonera del acusado, además de su conocimiento en artes marciales.
Por su parte, el abogado de la familia de la víctima justifica la calificación de asesinato al argumentar la existencia de alevosía. Precisa que en un vídeo no se escucha la conversación entre el fallecido y el agresor hasta que se produce «una brutal agresión, absolutamente injustificada y sorpresiva», lo que provocó que Sergio se golpeara la cabeza contra el suelo «de manera violenta».
Argumentos de la defensa
La defensa, en contraposición, califica el fallecimiento del joven como un homicidio «imprudente», alegando que no hubo intención de causar la muerte en ningún momento. El defensor también menciona otras circunstancias, como una afección cardíaca del fallecido y la ingesta elevada de alcohol, que podrían haber influido en el desenlace trágico.
El letrado ha destacado que su cliente siempre ha reconocido ser el autor del puñetazo, pero que nunca tuvo la intención de arrebatarle la vida a la víctima. Tras la muerte de Sergio, el acusado ha intentado «reparar el daño», confesando y colaborando, incluyendo declaraciones en sede judicial.
Tanto el abogado como el acusado han negado persistentemente que la causa de la muerte de Sergio se debiera a su procedencia de Valladolid, un argumento que han intentado desmentir frente a diversas publicaciones que aludían a tal motivo.

