BARCELONA, 9 de febrero. (EUROPA PRESS) – Las películas ‘Sirat’, de Oliver Laxe, con ocho galardones incluido el de mejor película en habla no catalana, y ‘Frontera’, de Judith Colell, con cuatro premios, entre ellos el de mejor película y actriz secundaria, han sido las grandes triunfadoras de los 18 Premis Gaudí celebrados en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.
En una edición donde los premios se han repartido, tras estas dos películas, ‘Sorda’, de Eva Libertad, se coloca con tres galardones; ‘La furia’, de Gemma Blasco, con dos; y ‘Tardes de soledad’, con dos. Otras películas destacadas han sido ‘Romería’, de Carla Simón, con un premio, ‘Mi amiga Eva’, de Cesc Gay, con otro, y ‘Molt lluny’, de Gerard Oms, que también ha recibido uno.
La gala fue presentada por Nora Navas, Maria Molins, Laura Weissmahr, Carla Quílez y Maria Arnal, ofreciendo un viaje cromático en homenaje a la diversidad de almas que conforman el cine. ‘Sirat’, que Oliver Laxe no pudo presentar debido a su promoción para los Oscar, se destacó al recibir los galardones de mejor película y arrasar en varias categorías técnicas, logrando premios en producción, dirección artística, música original, fotografía, sonido, efectos visuales, y maquillaje y peluquería.
El premio a mejor sonido recayó en Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas, un equipo que también está nominado a esta categoría en los Oscar.
Hermanos Premiados
Una de las curiosidades de la noche fue el reconocimiento a los hermanos Cervantes. Ángela Cervantes se alzó con el Gaudí a mejor actriz protagonista por ‘La furia’, mientras que Álvaro Cervantes ganó el Gaudí a mejor actor secundario por ‘Sorda’.
‘Sorda’ también se llevó el Gaudí a mejor guion adaptado y el de mejor directora para Eva Libertad, quien competía con reconocidos directores como Carla Simón por ‘Romería’, Oliver Laxe por ‘Sirat’, y Albert Serra por ‘Tardes de soledad’.
‘Tardes de soledad’, el documental que obtuvo la última Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, se llevó el premio a mejor documental y mejor montaje. Por su parte, ‘La furia’ no solo le otorgó a Ángela Cervantes su tercer galardón en cinco años, sino también el de mejor dirección novel a su directora, Gemma Blasco.
En cuanto a las interpretaciones novel, Llúcia Garcia fue reconocida por su papel en ‘Romería’, el único premio que obtuvo la película de Carla Simón, que partía como la más nominada con 13 opciones. Mario Casas recibió el premio a mejor actor protagonista por su trabajo en ‘Molt lluny’, de Gerard Oms, continuando su éxito tras haber ganado anteriormente con ‘No matarás’, de David Victori, y ‘Mi amiga Eva’, donde también se llevó el galardón a mejor guion original, escrito por Cesc Gay y Eduard Sola.
En el apartado de animación, ‘L’Olivia i el terratrèmol invisible’ se coronó como mejor película, mientras que ‘De sucre’, de Clàudia Cedó, fue galardonada como mejor cortometraje, y ‘Flow, un mundo que salvar’, una producción letona, recibió el premio a mejor película invisible.
Sílvia Munt
La actriz y directora Sílvia Munt, al recibir el Premi Gaudí d’Honor-Miquel Porter, destacó: «Me he dado cuenta de que siempre me ha gustado ser inclasificable». Al recibir el galardón de manos del director Fernando Trueba, subrayó la importancia de ser «niños desvergonzados, personajes inclasificables que hacen preguntas incómodas». En tiempos de algoritmos e inteligencia artificial, hizo un llamado a librar la batalla siendo esos personajes que dudan y necesitan confrontar la incertidumbre.
Judith Colell
Judith Colell, en su rol como presidenta de la Acadèmia del Cinema Català, defendió la idea de que el cine catalán es una «realidad sólida» y que se proyecta internacionalmente con éxito. Afirmó que el cine en versión catalana vive un «momento dulce», gracias a la persistencia que ha permitido duplicar los presupuestos de las producciones en los últimos cuatro años, encontrando un público fiel tanto en salas como en festivales europeos.
La presidenta condenó todo tipo de violencia, especialmente en Gaza, donde se vive una «situación insoportable», y abogó por el cine como un espacio de memoria y un medio para contar historias en defensa de la vida.

