Pekín (EFE) – Lo que comenzó como un error de costura en una fábrica se ha convertido en uno de los fenómenos virales del inicio del Año del Caballo en China: un caballo de peluche cuyo boca se cosió al revés, transformando una sonrisa en un gesto compungido, ha disparado las ventas.
El episodio se originó cuando una internauta en Hangzhou, capital de la provincia oriental de Zhejiang, compartió recientemente en redes sociales la imagen de su compra: un caballo de peluche cuya boca, en lugar de curvarse hacia arriba, apuntaba hacia abajo.
«Caballo llorón»
El juguete, concebido como «caballo sonriente», pasó a ser apodado por los internautas como «caballo llorón», justo antes de que comience el próximo martes el Año del Caballo en el gigante asiático.
La publicación escaló rápidamente a los primeros puestos de tendencias en plataformas como Weibo o Douyin, los equivalentes chinos a X y TikTok, que están bloqueados en el país asiático.
Entre los comentarios, algunos internautas lo describieron como «más adorable» que la versión original, mientras otros señalaban que su expresión «encaja demasiado con mi estado mental» o que demuestra que «todos vivimos muy cansados».
Varios mensajes expresaron «no estés triste, caballo», en alusión a su gesto abatido.
La empresaria Zhang Huoqing, de 46 años, explicó a medios locales que el fallo no se debió a un bordado invertido, sino a que «toda la pieza de tela se cosió al revés», lo que también alteró la posición de los orificios de la nariz.
De error de fábrica a éxito de ventas
En un primer momento, la empresa ofreció devoluciones y cambios. Sin embargo, el aluvión de pedidos modificó el rumbo de la producción.
Según datos difundidos por medios chinos, en el plazo de una semana los encargos superaron los 6.000.000 de unidades.
La fábrica amplió sus líneas de producción y mantuvo el precio de venta en 25 yuanes (3,5 dólares) por unidad, al tiempo que solicitó una patente de diseño para el modelo.
La versión original, comercializada bajo el nombre ‘riqueza inmediata’, había tenido hasta entonces una acogida discreta desde su lanzamiento en octubre pasado.
El fenómeno ha sido interpretado por analistas locales como un ejemplo del auge del consumo vinculado a la búsqueda de «valor emocional».
Conexión con algunos jóvenes
Frente a la iconografía festiva tradicional, asociada a consignas optimistas como el éxito o la fortuna, el gesto triste del muñeco habría conectado con algunos jóvenes sometidos a presiones laborales y sociales.
Numerosos usuarios compartieron comentarios como «describe perfectamente mi estado de un lunes» o «así quedo después de hacer horas extra», al identificarse con su expresión abatida.
El Centro de Investigación de Juventud de Shanghái, citado por la agencia estatal Xinhua, indicó que cerca de 9 de cada 10 jóvenes han pagado en alguna ocasión por «valor emocional» y que casi 4 de cada 10 lo hacen con frecuencia.
Según el Centro, el 46,8 % de los encuestados considera este tipo de consumo una vía para aliviar el estrés y la ansiedad, mientras que un 43,1 % lo vincula con la sensación de «ser vistos». En ese contexto, productos de estética imperfecta o desenfadada, desde muñecos de diseño peculiar como los populares ‘Labubu’ hasta objetos pensados para aliviar el estrés, se han convertido en lo que algunos analistas describen como una forma de «recarga emocional».

