Vie. Feb 13th, 2026

No he trabajado por vivir en una sociedad cómoda. ¿Por qué negar esa fortuna a otros?

El cineasta José Luis Guerín posa para Europa Press, a 10 de febrero de 2026, en Madrid (España). Guerin cuante con una larga trayectoria profesional que le ha valido el reconocimiento por su estilo poético y reflexivo. Con su largometraje ‘En construcció

Jose Luis Guerin y su documental ‘Historias del buen valle’

El cineasta José Luis Guerín posa para Europa Press, a 10 de febrero de 2026, en Madrid (España). Guerin cuenta con una larga trayectoria profesional que le ha valido el reconocimiento por su estilo poético y reflexivo. Con su largometraje ‘En construcción’

El cineasta José Luis Guerín posa para Europa Press, a 10 de febrero de 2026, en Madrid (España). Guerin cuenta con una larga trayectoria profesional que le ha valido el reconocimiento por su estilo poético y reflexivo. Con su largometraje ‘En construcción’

– Alejandro Martínez Vélez –

MADRID, 10 Feb. (EUROPA PRESS) – El cineasta José Luis Guerin estrena este viernes 13 de febrero ‘Historias del buen valle’, un documental con el que ha obtenido el Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián, donde recoge las historias y vivencias de los vecinos de Vallbona (Barcelona), un barrio compuesto tanto por españoles llegados de otras zonas del país como por población migrante de distintos lugares del mundo.

«Yo defiendo todas las medidas que sean generosas con la gente que viene de fuera porque yo no he hecho nada para vivir en una sociedad confortable. Simplemente he tenido esa suerte, pero ¿cómo le puedo negar a otro que pueda acceder a un mínimo de servicios y de coberturas sociales? ¿Qué ética me asiste a negar a los otros que vienen de lugares terriblemente desfavorecidos?» ha declarado el realizador en una entrevista en la Cineteca de Matadero (Madrid).

Aunque Guerin define Vallbona como una «aldea global» donde se hablan hasta doce idiomas, reconoce que en el barrio también se viven situaciones de racismo, incluso entre quienes llegaron primero. «Es muy doloroso ver cómo los primeros que llegan en condiciones muy precarias y que han conseguido un mínimo de confort sienten, en muchos casos, un recelo terrible hacia los que están llegando ahora, por la incapacidad de proyectarse en el otro», ha explicado. En este contexto, sostiene que para los vecinos más nuevos, la propuesta del Gobierno de regularizar de forma extraordinaria a personas migrantes representa «un alivio».

El cineasta ha explicado que el inicio de ‘Historias del buen valle’ surge de un encargo museístico del MACBA (Museu d’Art Contemporani de Barcelona) para una exposición sobre barrios desfavorecidos de Barcelona, en la que participaron doce creadores de diversas disciplinas. Una vez finalizado el encargo, relata que sintió el deseo de seguir desarrollando y profundizando su relación con el barrio. «Ese lugar, tan pequeñito, escondido, humilde, encerraba una serie de metáforas de nuestros días muy potentes. Nos recuerda que todas las ciudades en algún momento fueron construidas en el campo, con la pugna que eso supone entre civilización y naturaleza«, ha expresado.

A partir de ahí, Guerin comenzó a identificar otros aspectos que le animaron a convertir este trabajo inicial en un largometraje. Uno de ellos es la idea de «aldea global», que permite que ese lugar funcione «como un eco del mundo entero», además de evidenciar «cómo condicionan el urbanismo y la arquitectura las relaciones humanas».

Los protagonistas de esta historia son los propios vecinos, a quienes Guerin preguntó: ‘¿qué debería mostrar una película sobre el barrio de Vallbona?’. Así, subraya que no se trata solo de una película «sobre ellos», sino también «hecha con ellos». «Son las miradas de los vecinos las que le han ido abriendo los horizontes y las perspectivas del filme, hasta el punto de que, aunque no lo sepan, son los dialoguistas y en buena medida coautores de la obra«, ha indicado.

En este sentido, Guerin reivindica «la potencia cinematográfica» de la vida ordinaria. «Yo creo que no hay materia más cinematográfica que lo que oculta lo cotidiano», ha señalado, añadiendo críticas a que muchas películas «se lían muchísimo con temas muy complicados» cuando, a su juicio, «el gran espectáculo, si se sabe mirar bien, está contenido en la vida cotidiana».

«Lo más útil de viajar es renovar la mirada sobre tu propia calle porque a fuerza de transitarla acabas por no verla. El viajero es capaz de sorprenderse ante motivos muy cotidianos que están a pie de calle. Estamos obligados a renovar la mirada para recuperar ese asombro frente a lo que oculta la vida cotidiana», ha manifestado.

UN MISMO BARRIO, DOS REALIDADES

Durante la entrevista, Guerin describe Vallbona como un territorio atravesado por dos realidades que coexisten sin llegar a encontrarse del todo. Por un lado, están los vecinos mayores que son los primeros que llegaron y construyeron sus propias casas, quienes vivieron «una experiencia muy solidaria, muy comunitaria, muy de memoria compartida del barrio«.

Frente a ellos se alza lo que denomina «nueva ciudad dormitorio», con edificios que albergan a personas llegadas a través de políticas sociales de vivienda, a familias desahuciadas o a jóvenes que no pueden asumir los alquileres de otros barrios. «Estos utilizan el barrio como ciudad dormitorio, se limitan a dormir y toda su vida laboral y social se desarrolla en el centro», afirma. Esta situación deja al barrio «con pocos espacios de encuentro reales entre unos y otros.»

«En Vallbona lo que falta es interacción entre esos grupos. En la película se observa que hay muy poca interacción, ya que los gitanos están con los gitanos o los portugueses con los portugueses. Son grupos cerrados que apenas confluyen», precisa. A su juicio, en la película se perciben conflictos identitarios, similares a los «conflictos del mundo», marcados por «el crecimiento de los nacionalismos y sus políticas excluyentes que están propagándose en todas partes«.

PREMIOS GOYA

Preguntado por los Premios Goya, que este año se celebran en Barcelona el próximo 28 de febrero, Guerin confiesa que le incomoda la «rivalidad» que se genera entre las producciones y señala que se ven las películas «como si fueran competiciones automovilísticas». «Me parece aterrador«, admite.

El cineasta recuerda que en la última edición de San Sebastián llegó a leer que él «luchaba» y se pregunta, con ironía: «¿Yo qué coño voy a luchar? Yo lo único que quiero es enseñar mi película», responde.

«Vivo un poco aislado del mundo del cine. A mí me gusta mucho el cine, pero intento vivir un poco apartado de lo que se llama ‘el mundo del cine’. Yo voy mucho al cine, pero nunca me verás en una ‘premiere’, en una gala, en un festival, a menos que esté obligado a presentar una película mía», concluye.

FUENTE

Constanza Sanchez

Por Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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