Vie. Feb 13th, 2026

Decenas de cisnes están atrapados sin comida en un pequeño tramo de río que no se ha helado

Inviernos suaves y la guerra en Ucrania

Los expertos advierten que los cisnes pueden resistir temperaturas bajo cero siempre que tengan acceso a suficiente alimento y un lugar de agua libre de hielo. Sin embargo, la situación se complica cuando el frío extremo avanza más rápido que ellos y la comida natural desaparece bajo la superficie helada, obligándolos a depender del sustento que los humanos les brindan.

Inviernos suaves y migraciones que se desajustan

Según algunos vecinos, el aumento en la población de cisnes se debe a que los inviernos recientes han sido más suaves, lo que ha desincentivado a las aves a migrar hacia regiones más cálidas. Con el tiempo, muchas de ellas han perdido el hábito de volar largas distancias y se han habituado a pasar el invierno en Kiev, recibiendo alimento de los residentes.

Este fenómeno coincide con lo que los científicos están observando en Europa. Investigaciones sobre aves acuáticas indican que los inviernos más templados permiten a muchas especies desplazar sus áreas de invernada hacia el noreste, mientras que la llegada de fríos extremos las obliga a retroceder a toda prisa.

Además, estudios recientes sobre fauna y estaciones muestran que el calentamiento global está desajustando los ciclos naturales. En Francia, por ejemplo, se han registrado árboles floreciendo y aves cantando en diciembre, seguidos de olas de frío que sorprenden a la fauna fuera de su época natural. Se ha documentado que algunas especies retrasan o incluso omiten la migración, dejándolas expuestas al frío brusco, como el de este invierno en Europa oriental.

Por lo tanto, los cisnes del Dnipro no solo constituyen un atractivo invernal, sino que representan un claro ejemplo de cómo el cambio climático altera hábitos que han sido aprendidos durante miles de años, atrapando a los animales en situaciones críticas cuando las condiciones extremas se presentan.

El invierno, convertido en arma contra la población civil

Mientras los cisnes luchan por cada metro de agua libre, el resto de Ucrania enfrenta las consecuencias de una ofensiva sistemática contra su infraestructura energética. Según informes de autoridades ucranianas y medios internacionales, Rusia ha lanzado aproximadamente 71 misiles y 450 drones contra centrales térmicas y subestaciones, desatando el ataque más intenso del año contra la red eléctrica del país.

Las explosiones han dejado a miles de hogares y edificios en ciudades como Kiev, Dnipro y Járkov sin calefacción, en un momento en que los termómetros marcan entre -19 y -23 grados Celsius. En la capital, fuentes municipales han reportado que más de mil bloques de viviendas están sin calor como consecuencia de los últimos bombardeos.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha denunciado que los ataques se han intensificado durante los días más fríos del invierno, utilizando el clima extremo para presionar a la población durante las negociaciones en curso en Abu Dabi.

Organizaciones humanitarias como Oxfam International advierten que los ataques a infraestructuras energéticas no solo apagan las luces. También provocan brotes de enfermedades relacionadas con el frío, complican la preparación de alimentos, especialmente para bebés, y afectan más gravemente a quienes ya son vulnerables, como familias en situación de pobreza, personas mayores o minorías discriminadas.

Personas y fauna: la misma fragilidad frente al frío

En este contexto, los cisnes del Dnipro se convierten casi en un reflejo de la situación de la población. Mientras estas aves se agrupan en una estrecha franja de agua y dependen del pan que les lanzan los vecinos, muchas familias hacen cola para cargar sus teléfonos móviles en puntos de emergencia, intentan conservar cada grado en los radiadores cuando estos logran funcionar, y buscan mantas adicionales para pasar la noche.

La imagen del río congelado resalta hasta qué punto el clima, la guerra y la energía están interconectados. Un invierno más cálido podría modificar por completo la ruta migratoria de las aves; en contraste, un invierno duro y una red eléctrica dañada pueden poner en riesgo la vida de humanos y animales por igual.

La situación en Kiev se presenta de manera clara: el hielo avanza, la franja de agua se reduce y la ayuda humanitaria intenta llenar vacíos que son mucho más profundos. Detrás de cada bolsa de pan que cae al agua, se plantea una pregunta que también se aplica a las personas: ¿cuánto tiempo se puede resistir cuando el frío se intensifica y la energía falla?

El comunicado oficial “Turning winter into a weapon” sobre el impacto mortal de los ataques al sistema energético ucraniano ha sido publicado por Oxfam International, destacando así la gravedad de la situación.

FUENTE

Constanza Sanchez

Por Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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