Moscú (EFE).- El Kremlin ha acusado al dueño de Telegram, Pável Dúrov, de negarse a cooperar con las autoridades rusas tras la apertura de una causa penal en su contra por «colaboración con el terrorismo» por parte del Servicio Federal de Seguridad (FSB).
Durante una rueda de prensa telefónica, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó: «Estamos registrando un gran número de infracciones y la renuencia de la administración de Telegram a cooperar con nuestras autoridades». En esta línea, subrayó: «Estamos registrando una gran cantidad de contenido que podría representar un peligro para nuestro país, y en base a esto, nuestras agencias competentes están tomando las medidas que consideran oportunas».
Peskov también indicó que el Kremlin «no tiene la autoridad para decidir bloquear o no las aplicaciones de mensajería». Sin embargo, los medios locales informaron esta mañana que la causa penal contra Dúrov se debe a que «la ilusión de anonimato trajo a la red de mensajería todo un ejército de radicales, drogadictos, asesinos y terroristas, lo cual se convirtió en una amenaza para nuestra sociedad».
Ataques a la libertad en redes, según Telegram
Tras una campaña de ralentización de los servicios de mensajería por parte de las autoridades rusas, Dúrov ha denunciado que los ataques a la libertad en las redes buscan obligar a sus usuarios a pasarse a una aplicación estatal «creada para la vigilancia y la censura política».
En su cuenta de la aplicación, Dúrov afirmó: «Rusia está restringiendo el acceso a Telegram en un intento de obligar a sus ciudadanos a cambiarse a una aplicación controlada por el Estado y creada para la vigilancia y la censura política».
El FSB de Rusia advirtió el sábado que el uso de Telegram -que se plantea bloquear para promover una alternativa estatal (la aplicación MAX)- es percibido como una amenaza para los soldados rusos en Ucrania.

A pesar de las advertencias de las autoridades, blogueros militares y líderes de partidos oficialistas han denunciado la ralentización de la aplicación, argumentando que dificulta la comunicación de las tropas rusas.
Desde mediados de 2025, las autoridades rusas han comenzado a restringir los servicios de Telegram, junto con WhatsApp, lo que dejó a los usuarios sin la posibilidad de realizar videollamadas a través de estas aplicaciones.
La Justicia rusa exige a Telegram que, en conformidad con la legislación nacional, ubique los servidores que almacenan los datos de los usuarios, lo que podría comprometer la privacidad de los internautas.

