La familia de María Teresa, la joven que desapareció el 18 de agosto de 2000 en una céntrica calle de Motril, en la costa de Granada, cuando se dirigía a encontrarse con un grupo de amigos, ha pedido más medios para su búsqueda tras el éxito de la investigación desarrollada por la Guardia Civil que ha puesto ante la justicia a los presuntos autores de la desaparición y muerte de Francisca Cadenas en Hornachos (Badajoz).
En declaraciones a Canal Sur Televisión, la madre de la joven motrileña, Teresa Martín, ha indicado que de su hija «no ha aparecido nada» y ha lamentado que quienes «más» la han buscado han sido las personas de su entorno. «Un hijo duele mucho» y por ello «hay que buscar hasta la muerte», ha comentado.
Asimismo, ha advertido a las familias de desaparecidos de los «anónimos» que llegan tras un caso de estas características y les ha recomendado que «jamás escuchen a videntes».
Por su parte, Mercedes Fernández, la hermana de María Teresa, ha señalado que ha habido «varios equipos trabajando en el caso» en relación con las tareas desarrolladas por la Policía Nacional, aunque «como es bien sabido por todos, no han dado resultados».
Fernández ha aseverado que «la justicia y el Estado tienen una deuda con nosotros hasta que no nos la devuelvan». Para ella, «hay desaparecidos de primera y de segunda», aludiendo a que «algunos se les da menos eco en los medios de comunicación» y a «otros se les ponen menos medios de búsqueda», aunque ha insistido en que «todos, sean de donde sean, tienen derecho a que los busquen y los devuelvan a sus familias».
Además, ha incidido en la petición de un estatuto de las personas desaparecidas, en línea con la demanda realizada por la Fundación Quién Sabe Dónde Global, debido a que en un caso de estas características «la familia no sabe por dónde tiene que tirar» ni «a qué puertas llamar».
La hermana de María Teresa ha expuesto que se trata de «amparar a la persona desaparecida, que, aunque no esté, tiene unos derechos», así como de proporcionar cobertura a los familiares en momentos en que «legalmente hay muchas lagunas» con «problemas» que pueden surgir con Hacienda. María Teresa desapareció cuando tenía 18 años, cuando iba a encontrarse con unos amigos para posteriormente trasladarse hasta el recinto ferial, ubicado a unos dos kilómetros del centro de Motril.
En varias ocasiones, la familia ha comentado que la resolución de casos como el de Francisca Cadenas supone una «ventana de esperanza» para «todos los desaparecidos». Desde un primer momento, los padres descartaron la posibilidad de que María Teresa se escapara de casa, ya que no hallan razones para ello. Además de las pistas que finalmente no llevaron a nada, se sabe que la joven envió un mensaje corto al móvil de su novio que decía: «puede que tarde pero voy, espérame».
Cuando se cumplieron 15 años de la desaparición, los padres solicitaron al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Motril los trámites para declararla como fallecida por razones administrativas, con el objetivo también de «evitar futuros problemas con la herencia» a sus otras dos hijas, según informaron en su día.
A finales de marzo de 2025, la familia anunció que pediría en sede policial un careo entre Tony Alexander King, condenado por los asesinatos de las jóvenes malagueñas Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, y Robert Graham, a quien King habría responsabilizado de haber asesinado a la adolescente granadina.
