MADRID, 6 Abr. (EUROPA PRESS) – A pesar de que la fase aguda de la pandemia de COVID-19 ha quedado atrás, millones de personas en todo el mundo continúan lidiando con síntomas persistentes que afectan de forma significativa su calidad de vida. Entre estos síntomas, la fatiga prolongada se ha convertido en uno de los más incapacitantes y difíciles de tratar.
En este contexto, la comunidad científica sigue explorando posibles tratamientos que ayuden a mejorar el bienestar de estos pacientes. Nuevos ensayos clínicos están empezando a arrojar resultados prometedores sobre fármacos ya conocidos que podrían tener un impacto inesperado en este problema de salud.
Un ensayo con casi 400 pacientes en 22 centros
Un equipo de investigación global, codirigido por la Universidad McMaster (Canadá), ha identificado uno de los primeros medicamentos que ha demostrado reducir significativamente la fatiga en personas que viven con COVID persistente, marcando un gran avance para millones de personas que aún luchan contra síntomas persistentes años después del inicio de la pandemia.
El ensayo clínico aleatorizado reveló que el antidepresivo fluvoxamina reduce significativamente la fatiga persistente asociada a la COVID-19, que es uno de los síntomas más debilitantes y persistentes de la enfermedad, mientras que el fármaco para la diabetes, metformina, no mostró ningún beneficio.
La fluvoxamina muestra mejoras en fatiga y calidad de vida
Los pacientes que tomaron fluvoxamina informaron una mejora constante en la fatiga y en la calidad de vida durante 60 a 90 días, con menos efectos secundarios que quienes recibieron un placebo. Los hallazgos de esta investigación se publican en ‘Annals of Internal Medicine’.
Los investigadores evaluaron la eficacia de la fluvoxamina y la metformina para la fatiga persistente por COVID-19 en 399 personas en 22 centros ambulatorios de Brasil entre octubre de 2023 y febrero de 2025. Los participantes que cumplían con los criterios de inclusión habían experimentado fatiga durante al menos 90 días tras la infección y fueron asignados a recibir fluvoxamina, metformina o un placebo durante 60 días.
Los investigadores midieron los cambios utilizando una escala estándar de gravedad de la fatiga. La fluvoxamina produjo una reducción significativa de la fatiga al día 60, con una mejora continua al día 90, y también mejoró la calidad de vida general. En cambio, la metformina no mostró ningún efecto significativo.
La metformina no mostró beneficios en los pacientes
A pesar de que todos los tratamientos fueron generalmente seguros, se reportaron menos eventos adversos con la fluvoxamina. Los autores concluyen que este antidepresivo podría ofrecer una opción de tratamiento viable para la fatiga persistente por COVID-19, aunque aún se desconocen los efectos a largo plazo.
No obstante, una limitación importante del estudio fue la falta de evaluación de antecedentes de depresión. Por lo tanto, no se puede determinar si el efecto del tratamiento se debió a un impacto directo sobre la fatiga persistente por COVID-19 o a un efecto sobre la depresión basal.
