Dom. Feb 8th, 2026

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Residuos Solares: Un Problema Creciente

El problema de los residuos solares no es solo técnico. Desmontar un panel fotovoltaico puede resultar complejo y costoso, lo que desincentiva a las empresas de ofrecer servicios de reparación o reacondicionamiento. Al final, el camino más sencillo suele ser el envío a una planta de tratamiento básico o incluso a un vertedero, especialmente donde la regulación es débil.

Una ola de residuos solares en camino

La vida útil media de un panel se sitúa entre 25 y 30 años. Esto significa que las grandes instalaciones que comenzaron a operar a principios de siglo en países pioneros como Alemania, Japón, Estados Unidos o Australia ya están generando un flujo creciente de equipos retirados.

Estudios internacionales estimaban hace unos años que entre 60 y 78 millones de toneladas de residuos fotovoltaicos se acumularían para 2050. Proyecciones más recientes, que consideran un despliegue solar más rápido y reemplazos anticipados por razones económicas, elevan esa cifra hasta los 250 millones de toneladas.

No son solo números lejanos. En Europa, y también en España, se están retirando cada vez más módulos dañados por temporales, incendios o simplemente obsoletos frente a tecnologías más eficientes. Si la transición energética triplica la capacidad renovable aquí a 2030, como se acordó en la cumbre climática de Dubái, la ola de residuos llegará antes y con más fuerza.

Reciclar vidrio y aluminio no basta

Hoy día, el reciclaje de paneles solares se centra en recuperar el vidrio y el aluminio del marco. Son materiales voluminosos, relativamente fáciles de separar y con poco valor por tonelada. El problema radica en que la parte más valiosa del módulo, que incluye plata, cobre y silicio de alta pureza, a menudo se pierde en procesos de triturado poco selectivos.

A escala global, solo se recicla adecuadamente una pequeña fracción de los paneles que llegan al final de su vida útil. En países como Australia, donde están comenzando a implementarse planes nacionales de responsabilidad del productor, las autoridades reconocen que apenas un 17 % de los módulos se reciclan en la actualidad. El resto acaba almacenado, enterrado o tratado como chatarra electrónica general.

Los expertos insisten en que, incluso cuando el reciclaje funciona adecuadamente, debería ser el último recurso. Reparar y reutilizar conservan mucho más valor que triturar un panel entero para recuperar solo una fracción de sus materiales.

Reciclaje de placas solares | Vídeo: Henan Recycle Env Protection Equipment Co., Ltd

Cómo evitar que la energía limpia genere un problema sucio

La buena noticia es que este problema tiene solución si se actúa a tiempo. Se propone cambiar la forma en que se diseñan y gestionan los paneles durante toda su vida.

Por un lado, distintos informes piden módulos más modulares y con uniones reversibles. Menos adhesivos permanentes y más tornillería estándar o sistemas que permitan separar capas sin destruirlas. Esto permitiría sustituir componentes dañados, reacondicionar paneles con menor rendimiento y recuperar plata o silicio de alta pureza de manera rentable.

Por otro lado, Europa está preparando herramientas digitales como el Pasaporte Digital de Producto. Para la fotovoltaica, este pasaporte incluiría información sobre materiales, reparaciones realizadas y opciones de reciclaje, de manera que instaladores, gestores de residuos y recicladores sepan exactamente qué tienen entre manos cuando un panel abandona el tejado.

Finalmente, las políticas de responsabilidad ampliada del productor están cobrando protagonismo. La idea es sencilla: quien introduce un panel en el mercado también se responsabiliza de su fin de vida, algo que ya recoge la normativa de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos en la Unión Europea. Esto obliga a fabricantes y distribuidores a pensar desde el principio en la reparación, la segunda vida y el reciclaje de calidad.

Para la ciudadanía, todo esto puede parecer lejano, pero tiene consecuencias muy concretas. Preguntar por las garantías de reparación, por el destino de los paneles viejos o si la instalación cumple con esquemas oficiales de reciclaje es una forma sencilla de empujar a la industria en la dirección correcta. Así como ocurrió con los huevos de gallinas en jaula, la demanda puede mover el mercado.

La transición energética no se trata solo de cambiar combustibles fósiles por paneles solares. También tiene que cambiar la manera en que diseñamos, usamos y reincorporamos la tecnología. Como resume la propia Rabia Charef, solo así la promesa de la energía limpia podrá convertirse de verdad en una promesa sostenible.

El análisis completo de Rabia Charef sobre los residuos de la energía solar ha sido publicado en The Conversation.

FUENTE

Constanza Sanchez

Por Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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