El caldo blanco gallego es una de las preparaciones más emblemáticas de la cocina tradicional de Galicia. Este plato no solo es reconfortante y nutritivo, sino que también refleja las costumbres y los productos locales de la región. A continuación, se detalla su elaboración, ingredientes y variantes sostenibles que permiten disfrutar de este clásico de una forma más consciente y respetuosa con el medio ambiente.
Ingredientes ecológicos y locales
- 400 g de repollo blanco troceado
- 400 g de patatas
- 2 zanahorias
- 150 g de alubias blancas cocidas
- 20 g de manteca de cerdo
- 1 oreja y 1 rabo de cerdo ahumados
- 2,5 litros de agua filtrada
- 1 chorizo gallego ahumado
- Sal fina (al gusto)
- Aceite de oliva virgen extra
Elaboración del caldo blanco gallego
- Cocinar en una olla grande, a fuego medio: La oreja, el rabo y el chorizo con 2,5 litros de agua durante una hora, desespumando de vez en cuando.
- Mientras, pelar las patatas y las zanahorias. Cortar las patatas en dados o en lascas y las zanahorias en rodajas.
- Agregar todas las hortalizas junto con las alubias cocidas y media cucharadita de postre de sal a la olla cuando falten 20 minutos para la cocción final del caldo.
- Al cabo de una hora de cocción, retirar la carne y el chorizo y reservar.
- Picar en trozos pequeños la carne y el chorizo, y añadirlos nuevamente al caldo. Remover y servir caliente con un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Variantes sostenibles del caldo blanco gallego con repollo ecológico
Al igual que el cocido gallego y el pote, se pueden hacer variaciones con ciertos ingredientes. También es posible sustituir los ingredientes de origen animal por hortalizas de proximidad como calabazas, nabos, setas, algas marinas, entre otros.
Para su versión vegana, las hortalizas se cocinan en 750 ml de caldo de setas u otro vegetal durante unos 20 minutos. La manteca se puede sustituir por dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
Se puede servir con dados de chorivegan fritos, un poco de pimentón rojo ahumado espolvoreado por encima del caldo y un chorrito de aceite de oliva virgen extra para terminar.
Curiosidades de esta receta gallega y ecológica
- Esta receta es una variación del caldo con grelos, un clásico de la cocina gallega.
- Durante la temporada de grelos, nabizas o col berza (conocida también como kale) se suele preparar el caldo blanco con estas hortalizas en lugar de repollo blanco, dado que el caldo resulta más claro.
- Tradicionalmente, según la despensa de cada casa, se añadían diferentes tipos de alubias blancas.
- Este caldo caliente es ideal para cenar o como entrante de la comida del mediodía.
La receta se ha transmitido de generación en generación y es especialmente popular en invierno. Durante muchos años, ha servido como un alimento básico, reconfortante y asequible para las familias campesinas de Galicia. Nutritionalmente, se valora por ser saciante y equilibrado, aportando fibra, vitaminas y energía, encajando perfectamente en las interpretaciones modernas de la cocina saludable, ecológica y de temporada.
