
TORRELAVEGA, 27 Mar. (EUROPA PRESS) – Unas 500 personas se han concentrado este viernes en Torrelavega,
convocadas por el comité de empresa de Solvay, para rechazar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE)
que plantea la dirección. Los asistentes reclamaron un plan industrial «real» que garantice el futuro
de la fábrica y «no promesas de papel», ya que aseguran que lo que realmente se está poniendo
sobre la mesa es «su certificado de defunción».
«Basta de parches. No nos sentaremos a negociar el final de la fábrica», advirtió el comité (UGT-FICA,
CCOO Industria y USO Industria), a través de un manifiesto leído por su presidente, Raúl Villegas,
desde el templete de la Plaza Mayor, un día después de celebrarse la séptima reunión de negociación
del ERE.
Entre aplausos de los asistentes, el comité mostró su «rechazo frontal» a los 77 despidos contemplados
en el ERE -aunque este jueves la empresa planteó reducirlos a 58- y advirtió que no permitirán que
los trabajadores que se queden lo hagan en condiciones de «miseria».
«Sin un plan industrial serio, cualquier propuesta es una mentira», insistió el comité, que exigió
inversiones concretas, diversificación, modernización de las instalaciones y una estrategia que garantice
que la planta «siga produciendo y manteniendo un empleo de calidad otros 120 años más».
Además de los empleados de Solvay y sus familias, la concentración, iniciada a las 18:00 horas,
contó con el respaldo de trabajadores de otras empresas, como Bondalti, ubicada en el complejo de
Solvay, y Bridgestone, que también se vio envuelta en un ERE el año pasado.
También acudieron autoridades como el delegado del Gobierno en Cantabria y secretario general
de los socialistas, Pedro Casares, así como representantes políticos de casi todas las formaciones,
diputados y numerosos concejales de la Corporación municipal de Torrelavega (PP, PRC, PSOE,
Torrelavega Sí e Izquierda Unida-Podemos), encabezados por el alcalde, el regionalista Javier
López Estrada, que estuvo acompañado por el secretario general del partido, Miguel Ángel Revilla,
entre otros.
Ante todos ellos, el presidente del comité dio voz a un manifiesto titulado «Exigimos responsabilidad,
plan de futuro y compromiso con el empleo», en el que advirtió que no van a «validar salidas que solo
esconden el desmantelamiento de nuestra fábrica ni para ponerle precio a nuestro futuro».
Además, recalcó que los afectados por el ERE no son «piezas de usar y tirar» y que «cada puesto
que se pierde es un hachazo al corazón de nuestra tierra». «Detrás de cada baja hay una familia,
una historia y un conocimiento laboral que no permitiremos que se pierda por la incapacidad de quienes
dirigen desde la distancia».
En este sentido, denunció que una empresa que recibe «cuantiosas» ayudas públicas pretenda
ejecutar estos despidos, ya que las subvenciones «deben servir para mantener el empleo»,
no para «sanear las cuentas ni aumentar los beneficios a costa de los trabajadores».
También reiteró que los 77 despidos son solo «la punta del iceberg», ya que el ERE afectará
«al triple de familias» por el «efecto multiplicador» de la fábrica, que sostiene más de
tres puestos de trabajo de forma indirecta e inducida por cada puesto perdido.
Finalmente, Villegas advirtió a la dirección que «se equivoca si cree que el tiempo les va
a desgastar», pues cada día que pasa en la negociación «nuestra unidad se hace más fuerte».

