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Ejercicios mentales diarios que fortalecen tu cerebro en lugar de sudokus o crucigramas

Ejercicios mentales diarios que fortalecen tu cerebro en lugar de sudokus o crucigramas

Influencia del Ejercicio en la Salud Cerebral

Hombre en un gimnasio sosteniendo un corazón. - ANDREYPOPOV/ISTOCK - Archivo

MADRID, 22 Mar. (EDIZIONES) – Desde la infancia hasta la edad adulta, factores como la educación, el ejercicio o el control del peso influyen en la salud cerebral futura. Los expertos insisten en que la prevención comienza mucho antes de lo que pensamos y, más allá de los juegos mentales, la ciencia apunta a un factor clave: el ejercicio físico. Su impacto en la generación de neuronas, en la memoria y en la plasticidad cerebral lo convierte en uno de los mayores aliados contra el deterioro cognitivo.

Cuenta el neurólogo David Pérez Martínez, con una trayectoria centrada en el estudio del deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer, que el origen de las demencias a día de hoy sigue siendo desconocido, por lo que al ignorar sus causas no pueden desarrollarse herramientas para crear terapias efectivas.

Considera que lo mismo ocurrió con las enfermedades infecciosas, ya que hasta que no se conocieron los patógenos no se pudieron diseñar los antibióticos. Explica que «parece que hay elementos como las proteínas que se acumulan en el cerebro y factores genéticos, pero nos faltan muchas piezas del puzle desde el principio. Creemos, además, que la demencia puede comenzar 20 o 30 años antes de los primeros síntomas. Esta larga evolución dificulta mucho el conocer el origen de los fenómenos neurodegenerativos y su investigación».

Además, Pérez Martínez, también director del Instituto Clínico de Neurociencias del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y experto del Servicio de Neurología del Hospital Universitario La Luz, señala que «la medicina y la neurología en general han tenido un error durante mucho tiempo de nihilismo diagnóstico y terapéutico». Indica que si no había una pastilla que mejorase o curase una enfermedad, se pasaba sobre esta de puntillas y asegura que así ha sucedido en las demencias, y en la enfermedad de Alzheimer en particular.

Un Nuevo Cambio de Paradigma

No obstante, celebra que ahora va a cambiar el enfoque, especialmente en el caso del Alzheimer, porque hasta hace 5 años el diagnóstico simplemente se realizaba por los síntomas y descartando otras causas. «Era algo probabilístico, además, con tasas de error de alrededor del 30%; en cambio, en los últimos 5-10 años se han desarrollado una serie de biomarcadores moleculares que pueden detectarse en análisis de sangre para un diagnóstico con una especificidad de más del 95%, que permite conocer de forma más exacta qué sucede en el cerebro de estos pacientes», añade el neurólogo.

Destaca también que hasta ahora los fármacos estaban destinados únicamente para los síntomas de la demencia. Sin embargo, desde hace un par de años se aprobaron en Estados Unidos fármacos para la proteína amiloide que se acumula en el cerebro y favorece la enfermedad neurodegenerativa, retrasando esta nueva medicina la aparición de síntomas severos y moderados. «Por eso estamos ante una nueva etapa«, remarca el doctor Pérez Martínez.

Asimismo, incide en que «siempre» hay intervenciones no farmacológicas que mejoran el pronóstico y que han pasado desapercibidas, como la estimulación cognitiva, la dieta y el ejercicio físico. «Todos estos elementos, que pueden parecer baladí, pero que si se ponen sobre la mesa, el pronóstico claramente mejora, además del soporte del cuidador», agrega.

De hecho, pone de relieve que «la evidencia científica sugiere que hasta un 40% de todos los casos de demencia podrían evitarse o retrasarse si se desarrollaran estrategias de prevención a lo largo de la vida».

¿Desde Cuándo Debemos Cuidarnos?

¿Desde cuándo debemos cuidarnos en este sentido? le preguntamos al experto en el estudio del deterioro cognitivo, quien subraya que «desde siempre» porque se ha comprobado que hay elementos beneficiosos para la salud cerebral presente y futura desde la infancia, como la escolarización completa, el evitar traumas emocionales importantes durante la niñez y el hecho de fomentar una vida social activa y evitar el aislamiento social y el consumo de tóxicos durante la adolescencia. También a lo largo de la vida, es importante mantener una estimulación cognitiva adecuada, evitar el sobrepeso y la obesidad, fomentar el ejercicio físico y evitar el tabaco y el alcohol.

«Incluso estos elementos son beneficiosos a los 70 años, e incluso en quienes ya tienen un diagnóstico de deterioro cognitivo», explica el director del Instituto Clínico de Neurociencias del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid. «Son herramientas que deberíamos fomentar siempre».

Fomentar el Ejercicio Físico Lo Primero

Entre otras estrategias para prevenir este deterioro, señala las siguientes: dieta saludable, ejercicio físico, una adecuada higiene de sueño y relaciones sociales. Pero, ¿con cuál de todos se quedaría este especialista? «Si tuviera que elegir solo un elemento, aunque lo importante es seguir una estrategia multimodal, sería fomentar el ejercicio físico y evitar el sedentarismo», asegura.

Y es que, no hay que ‘matarse’ en el gimnasio o hacer una maratón para cuidar de nuestra salud cerebral. Lo ideal es integrar el movimiento en nuestro día a día: «Sabemos que, simplemente, aumentando la tasa de ejercicio es bueno para nuestra salud cerebral. Participar en actividades diarias en el hogar, como sacar la basura, barrer y fregar el suelo, o poner la lavadora, ya protege», asegura.

Desde el punto de vista de los pasos, la Organización Mundial de la Salud recomienda más de 10.000 pasos al día, aunque el doctor Pérez reconoce que ya a partir de los 3.000 es beneficioso. «Intentar usar más el transporte público en tareas cotidianas, emplear menos ascensor y más escaleras, y fomentar paseos por alguna razón, como ir a comprar pan, son más que recomendables», resalta.

En su libro, el doctor Pérez menciona que el ejercicio físico tiene innumerables beneficios sobre el sistema nervioso, incluida la neurogénesis, es decir, la capacidad de generar nuevas neuronas, especialmente en el hipocampo, la región cerebral encargada de la memoria y del aprendizaje.

Además, menciona que la actividad física estimula la ‘angiogénesis’, o la formación de nuevos vasos sanguíneos en el cerebro, mejorando así el suministro de oxígeno y nutrientes a las neuronas y favoreciendo su rendimiento. «También parece tener un efecto beneficioso sobre la plasticidad sináptica, que es la capacidad del cerebro para adaptarse y reorganizar sus conexiones neuronales. Al mismo tiempo, el ejercicio tiene un efecto antiinflamatorio, regulando la producción de citoquinas proinflamatorias, moléculas que, descontroladas, fomentan el deterioro cognitivo y diversas enfermedades neurológicas», explica.

La Fórmula Perfecta

Menciona el estudio FINGER, que demostró que una combinación de ejercicio regular, dieta saludable, entrenamiento cognitivo y manejo de los factores de riesgo vascular puede mejorar o mantener el funcionamiento cognitivo en personas mayores en riesgo de desarrollar demencia.

«Un aspecto clave en la relación entre ejercicio físico y la salud cerebral es la existencia de un efecto dosis-respuesta, es decir, a mayor cantidad e intensidad de ejercicio, mayores son los beneficios cognitivos. También sirve lo contrario, pues pequeños esfuerzos son igualmente válidos y tienen su beneficio», agrega el neurólogo.

Defiende, así, que un «objetivo razonable» sería realizar actividad física al menos 3 a 4 veces por semana, con sesiones de 45 a 60 minutos y de una intensidad al menos moder
FUENTE

Constanza Sanchez

Por Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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