MADRID, 29 Mar. (EDIZIONES) – El desfase horario que se produce habitualmente con el jet lag igualmente suele suceder con el cambio horario. Precisamente, en la madrugada de este domingo nos pasamos al horario de verano, de manera que tendremos más horas de luz a lo largo del día. No obstante, se trata de una medida que ya han pedido su modificación varias instituciones a nivel nacional, europeo e internacional.
Resulta que vamos a tener dos horas de diferencia con respecto a la zona central de Greenwich con el horario de verano, de forma que empezaremos a tener luz durante más horas del día, incluso hasta las 10 de la noche. Lo que ocurre es que nuestro organismo recibe luz hasta altas horas de la noche, bloqueando la producción de melatonina; como consecuencia, producimos menos melatonina, no tenemos sueño, dormiremos más tarde y alteraremos nuestro ciclo de sueño», afirma durante una entrevista con Salud Infosalus el doctor Darío Acuña, uno de los mayores investigadores en melatonina.
Este catedrático emérito de Fisiología de la Universidad de Granada y codirector del Instituto Internacional de la Melatonina señala que la idea del cambio horario surgió tras la Primera Guerra Mundial, iniciada en Alemania, y en España se implementó a partir de 1940. En nuestro país estamos desfasados respecto al tiempo UTC+2 horas en verano, y UTC+1 hora en invierno, excepto en Canarias y Portugal, que siempre tienen una hora menos.
El doctor Acuña también comentó que en 2019 fue uno de los expertos que participó en una reunión en el Comité de Transportes y Turismo del Parlamento Europeo. En esa ocasión, se discutieron los efectos nocivos del cambio horario para la salud. Un experto en energía planteó la cuestión del ahorro energético, pero las dudas se disiparon rápidamente: «El experto en ahorro reiteró que con el cambio horario no se ha ahorrado ni un solo euro. Demostró con datos fehacientes que prácticamente no se ha ahorrado desde que se implementó este horario, echando por tierra la falacia que perdura en la mayoría de los países de la UE sobre el ahorro energético. Sin embargo, el cambio horario sí afecta a la salud humana, como corroboran numerosas publicaciones científicas».
Efectos sobre la salud del cambio horario
Por ejemplo, el doctor Acuña indica que el cambio horario altera nuestra capacidad de atención, afecta a la memoria durante varios días, algo similar a lo que ocurre con el jet lag si no tomamos melatonina, hasta que el organismo se readapta.
Además, como es un «cambio agudo», que modifica la cantidad de luz que recibimos, esto también altera nuestro reloj biológico. «Existe un alto riesgo de desarrollar enfermedades de todo tipo con el cambio horario. En verano, las publicaciones hablan de un aumento de hasta un 20% en los eventos cardiovasculares en mujeres, sobre todo infartos», apunta Acuña.
Estos datos presentados en la Comisión Europea sirvieron para que se decidiera acabar con el cambio horario «porque no tiene sentido», sin embargo, hemos llegado a 2026 y la situación sigue igual. El problema es que la Comisión Europea hace recomendaciones, pero no obliga a ningún país a adoptar esas medidas.
El horario ideal para la salud de los españoles
Por eso, este experto insiste en que desde el punto de vista biológico, el horario de invierno es el mejor para la salud humana: «Si mantenemos el horario de verano tendremos luz hasta las 9-10 de la noche, pero si adoptamos el horario de invierno la tendremos hasta las 8 de la tarde, lo que nos ahorrará dos horas de exceso de luz en la tarde-noche, que afecta a nuestro organismo».
Con ello, subraya que cuanto más se alarga la luz solar por la noche, más se inhibe la producción de melatonina y más se retrasa el inicio del sueño, lo que provoca una reducción en el total de horas que dormimos y los problemas que esto conlleva.

