MADRID, 29 Mar. (EUROPA PRESS) – El Impuesto Especial sobre los envases de plástico no reutilizables, que entró en vigor en enero de 2023, se está aplicando únicamente en España y ya está afectando negativamente la competitividad del país en comparación con otros Estados miembros de la Unión Europea, según revela un informe de Deloitte.
Este tributo, promovido por la entonces ministra para la Transición Ecológica y actualmente vicepresidenta y comisaria europea, Teresa Ribera, tenía como objetivo incentivar la economía circular y desarrollar instrumentos económicos para gestionar residuos con el fin de reducir su generación y mejorar su gestión.
No obstante, el informe señala que ningún otro país europeo ha adoptado esta medida fiscal debido a sus repercusiones económicas negativas, que ya están empezando a notarse en España. La normativa impacta no solo al sector del plástico, sino a casi todos los sectores que utilizan envases plásticos para embalar sus productos, lo cual incrementa el coste de los embalajes y añade burocracia administrativa.
El impuesto se aplica a los envases no reutilizables que contengan plástico, a los productos plásticos semielaborados destinados a la fabricación de estos envases y a los productos plásticos que permiten el cierre, comercialización o presentación de envases no reutilizables.
Se Benefician Otros Países
El informe destaca que la implementación del impuesto ha coincidido con un aumento sostenido en las importaciones de productos incluidos en su ámbito de aplicación. La gran mayoría de estas importaciones provienen de solo tres países: Brasil, Arabia Saudí y Egipto.
Así, el impuesto ha creado una ventaja competitiva para los países importadores en detrimento de los productores nacionales, lo que se percibe como «aparentemente fraudulento». Un claro ejemplo es el film estirable, un producto altamente tecnificado y esencial en entornos industriales.
Para los fabricantes nacionales, el tributo debía aplicarse a todas las operaciones facturadas desde el 1 de enero de 2023, independientemente de la fecha de fabricación del envase o adquisición de la materia prima. Sin embargo, para las importaciones, el hecho imponible solo se configuraba por la introducción del producto en el territorio del impuesto a partir de esa misma fecha.
Esta situación provocó un «adelantamiento masivo» de las importaciones en 2022, con un aumento del 31,8% interanual, alcanzando las 95.200 toneladas. Mientras tanto, las ventas y producción de empresas nacionales experimentaron una reducción considerable, entre un 20 y un 30%, en comparación con el mismo periodo de 2022.
Más tarde, los productores nacionales se toparon con el grave problema de la masiva importación de film estirable certificado como plástico reciclado, alcanzando casi el 90% en la mayoría de los materiales importados, un aspecto que el informe considera «fraudulento» y que debería limitarse al 30%.
Esto ha resultado en que el coste medio del producto nacional, incluidos impuestos, sea de aproximadamente 2,27 euro/kg, frente a los 1,19 euro/kg de los productos importados de países como Arabia Saudí, Egipto o Brasil. Esta diferencia impositiva representa entre el 25% y el 30% del precio final, lo que, según Deloitte, «elimina cualquier posibilidad de competencia leal y expulsa progresivamente a los fabricantes nacionales del mercado». De hecho, el informe indica que, en 2024, Arabia Saudí, Brasil y Egipto eligieron a España como su cliente preferente, concentrando el 71% de sus exportaciones de film extensible hacia toda Europa.
Grave Crisis
El informe concluye que esta figura tributaria «ha golpeado de lleno la competitividad del sector de transformación de plásticos», generando «una profunda crisis en el sector». Asimismo, advierte que el impuesto ha incrementado notablemente los costes operativos y administrativos de todos los sectores productivos en España.
El texto subraya que esta situación coloca a España en «clara desventaja» frente a otros Estados miembros y mercados globales que no aplican medidas equivalentes. También señala el incremento de envases que combinan materiales, como los mixtos de papel y plástico, que son más difíciles de reciclar.
A pesar de que la ley que instituyó el impuesto contempló un supuesto de no sujeción al tributo para envases con contenido reciclado, este aspecto no puede ser comprobado técnicamente ya que no existe un análisis físico o químico que lo demuestre.
En vista de lo anterior, Deloitte insta a llevar a cabo reformas legales, técnicas y operativas que garanticen la eficacia recaudatoria, la seguridad jurídica y la coherencia del tributo con su finalidad ambiental.

