
MADRID, 10 de marzo de 2026 (EUROPA PRESS) – El Partido Popular (PP) ha calificado como «obvias» las declaraciones de la presidenta de la Unión Europea, Ursula Von der Leyen, quien manifestó que Europa «ya no puede confiar» en un sistema internacional basado en reglas como «la única manera» de defender sus intereses ante amenazas externas. Según la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, esta afirmación implica que Europa no debería «quedarse llorando en una esquina» mientras otros actores ignoran las normas que históricamente han regido las relaciones internacionales.
En una rueda de prensa celebrada en la Cámara Baja, Muñoz argumentó que lo que expuso Von der Leyen es «de perogrullo», dado que «es evidente que el mundo ha cambiado». Según su opinión, «si tú quieres un mundo con normas, tienes que tener la capacidad de imponer esas normas», aunque admitió que «en estos momentos, la Unión Europea no tiene la capacidad de imponer esas normas».
Muñoz subrayó que la UE «aspira a la multilateralidad y al Derecho Internacional, cree en las normas internacionales y en la resolución de conflictos de forma pacífica», pero carece de la «capacidad» y «influencia» necesarias para garantizar su cumplimiento global.
Como ejemplo de la situación actual, se refirió al conflicto en Ucrania, destacando el ataque de Rusia y sus constantes «amenazas» hacia la UE, así como las agresiones por parte de Irán a países ajenos al conflicto. Sin embargo, no hizo referencia explícita a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Un mundo en transformación
Muñoz insistió en que, «por supuesto», el PP aboga por un mundo basado en normas y por la multilateralidad, reafirmando su oposición a la guerra. No obstante, advirtió que esto no significa que otros actores en el escenario internacional compartan esta misma visión.
La portavoz del PP comentó que, «mientras otros países se rearmaban, Europa ha estado ocupándose de otras cuestiones: cerrando minas, finalizando explotaciones ganaderas y aplicando medidas que impedían que el tapón se quitara de la botella». Este comentario puso de relieve que, aunque Europa se centraba en problemas internos, el panorama global se transformaba y ya no se asemeja al mundo de 1989, cuando cayó el Muro de Berlín.

