
MADRID, 11 Abr. (EUROPA PRESS) – El agotamiento laboral está en su punto más alto. Algunos estudios indican que dos tercios de los empleados afirman sufrir agotamiento laboral, lo que supone un desafío importante, según la destacada psicoterapeuta estadounidense Shaina Siber, quien ofrece soluciones basadas en la ciencia en su nuevo libro, Using ACT and CFT for Burnout Recovery: The Beyond Burnout Blueprint, con estrategias para ayudar a las personas en situaciones de alta presión a romper el ciclo de agotamiento.
El Burnout Cambia el Cerebro: Del Modo Supervivencia al Bloqueo
El exceso de trabajo y el estrés crónico no solo agotan la energía, sino que también pueden deteriorar la salud, contribuyendo a una amplia gama de problemas psicológicos y físicos, como la depresión, la ansiedad, las enfermedades cardiovasculares e incluso un mayor riesgo de sufrir un derrame cerebral.
El término «burnout», acuñado por el psicólogo Herbert Freudenberger en la década de 1970, describía un estado de agotamiento físico y mental entre los trabajadores. Décadas más tarde, la Organización Mundial de la Salud reconoció formalmente el burnout como un «fenómeno laboral», caracterizado por el agotamiento, el cinismo, el distanciamiento y la disminución de la eficacia.
«El agotamiento no solo nos hace sentir miserables; nos enferma. Medio siglo después de haberle dado nombre al problema, seguimos rascándonos la cabeza colectivamente sobre cómo resolverlo», afirma la experta.
Las personas que han experimentado agotamiento probablemente hayan intentado «solucionarlo» con más ejercicio, más sueño, más meditación, más sol o mejor alimentación; «tal vez te convenciste de que unas vacaciones o un día de spa reiniciarían tu sistema», sostiene.
«La verdad es que no podemos depender únicamente de las buenas vibras para superar el agotamiento. No hay suficientes jugos verdes, clases de yoga ni masajes en el mundo para erradicar el agotamiento con autocuidado. Incluso el brillo reparador de las vacaciones suele desvanecerse antes de que termines de deshacer la maleta», explica Siber.
Siber señala que, si bien no se pueden ignorar las realidades sistémicas que provocan el agotamiento laboral, como la falta de personal adecuado, las cargas de trabajo imposibles, la discriminación en el lugar de trabajo y otros problemas generalizados y perjudiciales, sí se pueden reconocer estos desafíos y encontrar una manera de afrontarlos que no nos cause daño físico ni psicológico.
«No pido que la gente niegue o minimice estos problemas, ni que finja que no importan. Pero el agotamiento no es algo que se pueda eliminar simplemente cuando cambian las circunstancias externas. El dolor y los desafíos son inevitables en el trabajo y en la vida», declara.
El agotamiento es más que simplemente sentirse cansado; es un estado de estrés crónico que altera la estructura cerebral. La ciencia nos dice que el estrés prolongado activa la amígdala, el centro del miedo del cerebro, a la vez que suprime la actividad en la corteza prefrontal, que rige la toma de decisiones y la regulación emocional.
Este desequilibrio deja a las personas atrapadas en modo de supervivencia, incapaces de acceder a la flexibilidad psicológica necesaria para recuperarse.
«El agotamiento suele llevarnos a un viaje mental en el tiempo: revivir el pasado, dramatizar el futuro o desconectarnos por completo. El agotamiento no se trata solo de cansancio; se trata de la erosión del significado, la conexión y la capacidad de acción en nuestras vidas», advierte.
Por Qué el Autocuidado No Llega: Así Encajan ACT y la Compasión en la Recuperación
La terapia de aceptación y compromiso (ACT) y la terapia centrada en la compasión (CFT) ofrecen una forma de reajustar la situación. En concreto, la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) promueve un concepto llamado «aceptación radical» para fomentar la flexibilidad psicológica, la capacidad de mantenerse presente, abrirse a experiencias difíciles y actuar en consonancia con objetivos más amplios.
Afrontar las situaciones difíciles con aceptación puede modificar las respuestas neuronales del cerebro ante pensamientos y emociones difíciles, reduciendo la hiperactividad en la Red Neuronal por Defecto (RND), vinculada a la rumiación y al pensamiento egocéntrico, al tiempo que mejora las conexiones entre las áreas de pensamiento superior y los centros de procesamiento emocional para obtener respuestas más equilibradas.

