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MADRID, 9 Mar. (EUROPA PRESS) – La tromboembolia, provocada por un coágulo sanguíneo que se atasca y causa una obstrucción, se ha convertido en la segunda causa principal de muerte en personas con cáncer, superada únicamente por la progresión del propio cáncer. Los anticoagulantes, también conocidos como diluyentes sanguíneos, son el tratamiento estándar para tratar o prevenir la tromboembolia.
En el caso específico de las personas con cáncer de próstata avanzado, la tromboembolia puede ser especialmente preocupante, ya que estudios de laboratorio han indicado que los inhibidores de la vía del receptor de andrógenos, recomendados para casi todos los pacientes con esta condición, pueden interactuar con ciertos anticoagulantes, particularmente los anticoagulantes orales de acción directa (ACOD).
Seguridad de los Anticoagulantes en Cáncer de Próstata Avanzado
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Ottawa (Canadá) sobre adultos con cáncer de próstata avanzado que tomaban inhibidores de la vía del receptor de andrógenos y varios tipos de anticoagulantes no encontró evidencia de un aumento en el riesgo de sangrado o coagulaciones. Esto es notable, especialmente dado que los resultados de laboratorio anteriores habían generado cierta alarma. Los hallazgos fueron publicados en la revista ‘CANCER’, que está revisada por pares y respaldada por la Sociedad Americana del Cáncer.
Para examinar si estos hallazgos experimentales se correlacionan con preocupaciones reales en los pacientes, los investigadores evaluaron los resultados de pacientes que recibían anticoagulantes e inhibidores de la vía del receptor de andrógenos, incluyendo enzalutamida, apalutamida y abiraterona.
En un análisis poblacional retrospectivo que abarcó a 2.997 adultos canadienses con cáncer de próstata que habían sido sometidos a prescripción de anticoagulantes (ya fueran ACOD o no ACOD) y que tomaron enzalutamida o apalutamida entre 2012 y 2023, los investigadores no encontraron un incremento significativo en el riesgo de coagulaciones dentro de los grupos de ACOD en comparación con los grupos que no los incluían. Asimismo, al comparar los grupos de ACOD y no ACOD combinados con abiraterona, tampoco se evidenció un mayor riesgo de sangrado.
El autor principal del estudio, Tzu-Fei Wang, quien trabaja en la Universidad de Ottawa en el Hospital de Ottawa y el Instituto de Investigación del Hospital de Ottawa, reflexiona: «Como médicos clínicos, enfrentamos diariamente la compleja tarea de seleccionar la mejor opción de anticoagulante para nuestros pacientes, una decisión que se torna más complicada cuando se trata de pacientes oncológicos que además están sometidos a tratamientos con múltiples fármacos, incluyendo terapias anticancerígenas, que podrían dar lugar a interacciones farmacológicas preocupantes».
Wang concluye que «nuestros hallazgos sugieren que las preocupaciones sobre las interacciones farmacocinéticas podrían no reflejarse en resultados clínicos adversos en la práctica real. Esta información puede servir para que médicos y pacientes se sientan más seguros al administrar anticoagulantes junto con tratamientos modernos para el cáncer de próstata».

