Uruguay ha confirmado la presencia de Sporothrix brasiliensis, un hongo que provoca esporotricosis y que puede transmitirse desde gatos a personas. Este anuncio oficial llegó tras el análisis de un brote intrafamiliar y la detección de más felinos enfermos en la costa sureste del país.
La infección suele tener un tratamiento eficaz y, si se diagnostica a tiempo, puede curarse, pero el control se complica con la presencia de gatos callejeros. La OMS ya ha advertido sobre miles de casos en Sudamérica en la última década, lo que plantea la pregunta inevitable: ¿Qué significa esto para quienes tienen gatos en casa? Es importante saber en qué observar y cómo actuar.
Qué ha pasado en Uruguay
El Instituto de Higiene de la Universidad de la República informó el 25 de febrero de 2026 que se había confirmado por primera vez en el país la presencia de S. brasiliensis. Este hallazgo se dio al estudiar un brote intrafamiliar ocurrido en 2025, que afectó a una familia y a sus mascotas.
La profesora Elisa Cabeza explicó que el caso inicial se vinculó a la adopción de un gato proveniente de Brasil, aunque el hongo podría llevar más tiempo en circulación. Se han identificado gatos enfermos en Maldonado y Rocha sin un nexo directo con el primer caso, lo que sugiere una transmisión local.
Un hongo que aprovecha a los gatos
La esporotricosis suele ingresar por pequeñas heridas en la piel tras contacto con material vegetal o tierra, lo que ha llevado en muchos lugares a que se le conozca como la «micosis del jardinero». Sin embargo, S. brasiliensis ha cambiado este patrón, ya que infecta a gatos y otros mamíferos, desde los cuales puede pasar a las personas, principalmente a través de arañazos, mordeduras o contacto con el líquido de las lesiones.
Un gato enfermo puede contagiar a varios animales y a personas antes de que se relacione con el problema. El Instituto de Higiene también menciona la transmisión por inhalación de estornudos de felinos portadores, un detalle que requiere extremar la precaución cuando hay heridas activas.
Síntomas que no conviene ignorar
En humanos, lo más común es la aparición de bultos o placas en áreas expuestas como brazos, piernas o cara, que pueden ulcerarse con el tiempo. A veces, los nódulos se disponen en «línea» siguiendo los vasos linfáticos, un patrón bastante característico.
En gatos, la señal de alarma suele presentarse en lesiones persistentes en el hocico o las orejas, con costras o pérdida de pelo. Puede resultar complicado diferenciarlo de otras infecciones, así que la evolución y el contexto son fundamentales; un arañazo reciente al jugar con el animal o el contacto con una herida pueden cambiar la interpretación.
El riesgo aumenta en personas vulnerables. La OMS recuerda que, aunque generalmente se trata de una infección de piel, en casos raros puede hacerse grave y afectar a articulaciones, provocar infecciones respiratorias o incluso meningitis, especialmente en individuos con defensas bajas. En Uruguay, el Instituto de Higiene pide especial atención con adultos mayores y niños menores de dos años.
Por qué ahora preocupa más
La OMS sitúa a S. brasiliensis como una especie estrechamente asociada a la transmisión por gatos y añade un dato pertinente: en las áreas afectadas de Sudamérica, principalmente en Brasil, se han reportado más de 11.000 casos humanos en la última década y el brote se ha ido extendiendo a países vecinos. Además, la OMS ha documentado brotes relacionados con inundaciones, lo que indica la influencia del entorno.
Uruguay ya tenía conocimiento de la esporotricosis, pero con un patrón diferente. Un estudio en un centro de referencia del país revisó 38 años de datos y encontró 157 casos, de los cuales en 128 se mencionaba un antecedente concreto de arañazos de armadillos durante cacerías. Si la vía felina gana peso, la situación se vuelve más urbana y compleja, siendo más difícil de controlar si no se detecta a tiempo.
Qué puedes hacer si convives con gatos
Lo primordial es no normalizar las heridas en el animal. Si un gato presenta lesiones en la cara o las orejas, o heridas que no cicatrizan, es aconsejable acudir al veterinario y evitar el contacto directo con secreciones, utilizando guantes y lavándose las manos después. La OMS aclara que no existe una prevención «mágica» más allá de identificar y tratar a tiempo a los gatos infectados.
Si te araña o muerde y surge una lesión que crece o se ulceran, es importante buscar atención médica. La esporotricosis se confirma a través de técnicas de laboratorio como microscopía, histopatología o cultivo, y no responde a los antibióticos comunes porque no se trata de una bacteria. En el comunicado uruguayo, Cabeza enfatiza que «la infección es curable», pero el diagnóstico oportuno es crucial.
Además, existe una dimensión comunitaria que no es visible a simple vista. Controlar las colonias de gatos callejeros, promover una tenencia responsable y coordinar la salud humana y veterinaria es parte del enfoque «Una sola salud» que la OMS considera esencial para frenar la expansión de esta variante en Sudamérica.
Esta nota oficial se ha publicado en el Instituto de Higiene de la Universidad de la República de Uruguay.

