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Hombres y mujeres contrastan en su uso de sal en la comida, según un nuevo estudio investigador

Hombres y mujeres contrastan en su uso de sal en la comida, según un nuevo estudio investigador

El Consumo de Sal entre Adultos Mayores: Estudio Revelador

MADRID, 11 Abr. (EUROPA PRESS) – La sal que se añade a los alimentos después de su preparación representa entre el 6 y el 20 por ciento de la ingesta total de sal. Este comportamiento varía entre distintos grupos sociodemográficos, y en diversos contextos culturales y sociales no siempre está claro quién es más propenso a utilizar el salero. Cabe recordar que la sal se ha utilizado como condimento y conservante de alimentos durante miles de años, pero su consumo excesivo puede provocar enfermedades como la hipertensión, enfermedades cardiovasculares y renales. Además, el alto consumo de sal acelera el deterioro cognitivo. Para reducir el riesgo de estas enfermedades, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a los adultos no consumir más de cinco gramos de sal al día.

La doctora Flávia Brito, profesora asociada de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (Brasil), quien lideró la investigación, señala que «añadir sal a la comida en la mesa sigue siendo un hábito relativamente común entre los adultos mayores y se da con más frecuencia entre los hombres que entre las mujeres». Este estudio busca averiguar quiénes entre los adultos son más propensos a añadir sal a los alimentos.

Diferencias de Género en el Uso del Salero

La investigación utilizó datos de encuestas realizadas en 2016 y 2017 a más de 8.300 adultos brasileños de 60 años o más. Los participantes recordaron sus elecciones alimentarias de las 24 horas previas y se les preguntó si tenían o no el hábito de añadir sal extra a la comida. Los investigadores consideraron variables como sexo, grupos de edad, años de educación, situación de convivencia, ingresos familiares, zona de residencia, y la inclusión de alimentos ultraprocesados, frutas y verduras en la dieta.

Los resultados mostraron que el 12,7% de los hombres y el 9,4% de las mujeres añadían sal a sus comidas. Se identificaron factores sociodemográficos que influyen en el consumo de sal en la mesa, independientemente del sexo. «Entre los hombres, pocas variables se asociaron con el hábito de añadir sal, lo que sugiere que su comportamiento puede estar menos directamente relacionado con patrones dietéticos específicos», afirma Brito. En contraste, el comportamiento de las mujeres se asoció con una gama más amplia de características sociales y dietéticas.

Entre los hombres, únicamente dos factores se asociaron significativamente con el consumo de sal adicional: aquellos que seguían una dieta especial para la hipertensión arterial tenían menos de la mitad de probabilidades de añadir sal que quienes no seguían ninguna dieta, y los hombres que vivían solos tenían un 62% más de probabilidades de consumir sal adicional que aquellos que vivían con otras personas.

Por otro lado, las mujeres tenían un 68% más de probabilidades de consumir sal adicional si no seguían una dieta para controlar la hipertensión arterial. Las probabilidades de añadir sal se duplicaban si vivían en zonas urbanas o consumían con frecuencia alimentos ultraprocesados. Sin embargo, las mujeres que consumían frutas o verduras regularmente tenían un 81% o un 40% menos de probabilidades, respectivamente, de añadir sal. Esto podría deberse a que este grupo presta más atención a la calidad de su dieta.

Motivaciones Detrás del Uso de Sal: ¿Costumbre o Mejora del Sabor?

El estudio no revela relaciones causales, y como los participantes informaron sobre su propio comportamiento al añadir sal, los datos podrían estar sesgados. Además, es posible que el consumo de sal haya cambiado desde que se realizó la encuesta.

Según los investigadores, añadir sal extra puede deberse tanto al gusto como a la costumbre. El consumo frecuente de alimentos con alto contenido de sodio puede reducir la sensibilidad a los sabores salados, lo que podría llevar a preferir un sabor más intenso. Sin embargo, añadir sal extra puede ser más una cuestión de costumbre que de mejorar el sabor. Para reducir el consumo general de sal, es necesario implementar medidas que disminuyan el contenido de sodio en alimentos industrializados y ultraprocesados.

Aparte de las medidas dirigidas a la producción de alimentos, existen acciones que cada persona puede tomar a nivel individual. Dadas las diferencias en el comportamiento entre hombres y mujeres con respecto al consumo de sal, se sugiere que las campañas destinadas a reducir el uso adicional de sal deberían adaptarse a diferentes grupos de población, teniendo en cuenta el género y las características del estilo de vida.

El uso de hierbas y condimentos naturales como alternativas a la sal, o técnicas culinarias como el uso de la acidez de los cítricos, pueden ayudar a reducir el consumo discrecional de sal sin comprometer el sabor de los alimentos. «Estrategias prácticas, como evitar colocar los saleros en la mesa de forma rutinaria, también pueden contribuir a reducir el consumo habitual de sal», concluye Santos.

FUENTE

Constanza Sanchez

Por Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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