Investigadores de las Universidades de Cádiz y Florencia han desarrollado un innovador modelo matemático que podría transformar la restauración de las playas tras episodios de erosión, empleando hasta un 60 % menos de arena. Este avance, que analiza los sedimentos grano por grano, permite calcular con mayor precisión la cantidad de material necesario para la regeneración de litorales tras temporales, lo que también puede ayudar a reducir costos y minimizar el impacto ambiental.
El método convencional utilizado hasta ahora, conocido como el ábaco de James, fue creado en 1975 y se basa en estimaciones generales del volumen de arena adicional que se necesita para compensar las pérdidas ocasionadas por las olas. Sin embargo, este sistema ha demostrado ser excesivamente conservador, ya que en ocasiones hincha el volumen requerido de arena, provocando un incremento innecesario en los costos de restauración.
El nuevo modelo desarrollado por el equipo de investigadores, por el contrario, se enfoca en la comparación de la arena original de la playa con el material que se pretende añadir. Este análisis grano a grano permite determinar el porcentaje de cada tamaño de grano de arena, estimando así qué parte del material realmente se mantendrá en la orilla y cuál será arrastrada mar adentro.
La importancia de esta investigación radica en que las playas no están compuestas por un único tipo de arena, sino por una mezcla de tamaños que el mar ha ido seleccionando con el tiempo. Mantener este equilibrio es fundamental para asegurar la estabilidad de los litorales. Según los científicos, si se incorpora arena demasiado fina, el oleaje la arrastrará con facilidad; en caso contrario, si es muy gruesa, se corre el riesgo de alterar la pendiente de la playa y, con ello, su dinámica natural y el ecosistema.
Para validar la efectividad del nuevo modelo, los investigadores realizaron pruebas en la playa de Santa María del Mar, en Cádiz, utilizando muestras de sedimentos del dragado del puerto local. Los experimentos revelaron que, cuando la composición de la arena nueva se asemeja a la original, ambos métodos de cálculo proporcionan resultados similares. No obstante, cuando hay diferencias significativas, la técnica tradicional puede sobrestimar el volumen necesario en más de un 60 %.
Este enfoque no solo tiene implicaciones económicas, dado que cada metro cúbico adicional de arena supone un aumento considerable en el costo de las obras de regeneración, sino que también permite una gestión más sostenible de los ecosistemas costeros. La investigación, financiada por la Consejería de Universidades, ofrece así una herramienta práctica para la planificación de futuras acciones de restauración que se basan en el análisis cuidadoso de la granulometría de la arena disponible.
Los científicos advierten que, al utilizar un método más preciso, se pueden evitar gastos excesivos y contribuir a la conservación de los entornos naturales, destacando la importancia de gestionar los sedimentos de las playas de una manera que respete su dinámica y composición natural.
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