MÁLAGA, 6 Feb. (EUROPA PRESS) – Un equipo multicéntrico de investigadoras del Hospital Regional Universitario de Málaga, la Universidad de Málaga, Ibima Plataforma Bionand, y la Universidad CEU de Madrid ha dado un paso importante hacia un nuevo enfoque terapéutico frente a la alergia alimentaria. Su estudio, recientemente publicado, demuestra que la pectina, una fibra natural presente en frutas como la manzana o los cítricos, puede aumentar la tolerancia al alérgeno en pacientes con alergia a las proteínas de transferencia de lípidos (LTPs), una de las más comunes y graves en la región mediterránea.
La investigación, desarrollada en el marco de un proyecto europeo de la convocatoria JPI-ERA HDHL – Nutrition & the Epigenome, titulado «Intervención dietética en alergia alimentaria: Interacciones entre el microbioma, epigenoma y la metabolómica. Difamem» (Referencia AC18/00031), confirma que este tratamiento, basado en el consumo diario de pectinas, actúa en la modulación de la microbiota intestinal, siendo beneficioso y seguro. Esto abre la puerta a nuevas estrategias dietéticas para prevenir o reducir las reacciones alérgicas.
El trabajo ha sido liderado en Málaga por María José Torres Jaén, investigadora responsable del grupo de alergias en Ibima y jefa de servicio de Alergología del Hospital Regional Universitario de Málaga, junto a Cristobalina Mayorga, coinvestigadora responsable, y Francisca Gómez y Natalia Pérez-Sánchez, todas ellas especialistas del Servicio de Alergología del mismo hospital e investigadoras de Ibima Plataforma Bionand.
Más de la mitad de los pacientes mejoraron su tolerancia
Las proteínas de transferencia lipídica, entre ellas Pru p 3, presente en el melocotón, pueden provocar desde reacciones alérgicas leves– caracterizadas por síntomas como picor o inflamación en la boca– hasta reacciones graves, incluyendo la anafilaxia. En el estudio participaron personas con alergia confirmada al melocotón, que fueron sometidas a una intervención dietética con dos tipos de pectinas: de manzana y de cítricos, durante dos meses.
El análisis clínico tras finalizar el tratamiento demostró un efecto positivo, logrando aumentar la tolerancia alimentaria en más del 50% de los participantes. Los resultados del ensayo fueron muy alentadores; además de la mejora en la tolerancia, un 30% de los pacientes pudieron consumir la dosis de proteína correspondiente a una pieza de fruta, un avance notable frente al grupo que recibió placebo.
Por otro lado, se demostró que el tratamiento fue seguro. Los pocos efectos secundarios observados fueron leves y temporales, principalmente síntomas gastrointestinales, sin que se registraran reacciones alérgicas ni alteraciones hepáticas. Para comprender cómo la pectina lograba mejorar la tolerancia alérgica, el equipo investigador analizó a fondo la respuesta del sistema inmunitario y los cambios producidos a nivel intestinal en los pacientes.
Los resultados mostraron que la pectina actúa modulando la relación entre la microbiota y el sistema inmune, reduciendo así la inflamación alérgica. En los pacientes tratados se observó una disminución de las moléculas relacionadas con la respuesta alérgica y una transformación del ecosistema intestinal, que pasó a estar dominado por bacterias beneficiosas. La pectina procedente de cítricos favoreció el crecimiento de microorganismos como Bacteroides y Roseburia intestinalis, mientras que la de manzana estimuló el aumento de Bifidobacterium, Succinivibrio y Faecalibacterium prausnitzii, todas ellas especies asociadas a un intestino más saludable y menos inflamatorio.
Estos cambios también modificaron los metabolitos producidos por las bacterias intestinales, con una reducción de mediadores proinflamatorios y una mejora en los mecanismos que regulan la respuesta inmunitaria. Según la jefa del servicio de Alergias del Hospital Regional, la investigadora María José Torres Jaén, la integración de todos los datos clínicos y moleculares permitió identificar una «firma biológica» propia de los pacientes tratados con pectina, claramente distinta a la del grupo placebo, lo que refuerza su potencial terapéutico.
Colaboración institucional y futuro
Este trabajo, publicado en la revista Carbohydrate Polymers, es el primer estudio que evalúa la eficacia y seguridad de altas dosis de pectinas en pacientes alérgicos a LTPs. En el ensayo clínico Difamem, registrado con la identificación NCT06386081, participaron diversas instituciones nacionales e internacionales, destacando la Universidad de Málaga, la Universidad de Granada, la Universidad San Pablo-CEU, el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada, el Hospital Regional Universitario de Málaga e Ibima Plataforma Bionand.
Los hallazgos sugieren que el tratamiento con pectina es una opción prometedora y segura para la alergia a LTPs, abriendo la puerta al desarrollo industrial de nuevos productos terapéuticos basados en esta fibra dietética.

