– EUROPA PRESS / GABRIEL LUENGAS – Archivo
El cómico, que está en plena gira de su show ‘Preguntamelón’, recibe a sus 71 años el homenaje del festival Gacha’s Comedy de Albacete.
CIUDAD REAL, 9 Abr. (De Enrique Aparicio para EUROPA PRESS) – Una de las pocas cosas que España ha hecho verdaderamente unida es reír gracias a Millán Salcedo. El cómico manchego, nacido hace 71 años en Brazatortas, Ciudad Real, fue reconocido recientemente en el festival Gacha’s Comedy de Albacete, donde volvió a sentir el cariño del público. «Me encanta el nombre, me vuelve loco. Y que me hagan un homenaje en mi tierra… estoy encantado», declaraba unos días antes de subirse al escenario del Teatro Circo.
El premio, que recibe el nombre del deslenguado Sancho Panza, vuelve a conectarle con sus orígenes. «El humor intrínseco manchego ya viene en el Quijote», explica. «En mi generación aprendíamos a leer y a escribir con el Quijote. Soy de La Mancha, hidalgo, me tenía que servir», bromea con sus característicos requiebros al lenguaje.
Este nuevo reconocimiento ha pillado a Salcedo trabajando, embarcado en una gira con su nuevo espectáculo. «Hago entre una hora y media y hora y tres cuartos de ‘show’, y luego me tiro una hora más haciéndome fotos y hablando con la gente», explica.
La función lleva el nombre de ‘Preguntamelón’, y consiste en responder cuestiones lanzadas por el público. «Hay una serie de preguntas que siempre me hacen, así que las rentabilizo en un escenario, que es mi sitio», prosigue.
Un terreno de juego que para la mitad de los míticos Martes y Trece es también «una medicina». «Necesito del espacio escénico, para mí es, como cantaba Antonio Vega, el sitio de mi recreo. Medicamento puro».
HE SALIDO DEL ARMARIO, AUNQUE TODO EL MUNDO YA LO SABÍA
Porque, además, ha decidido que algunas partes de su vida, con las que siempre ha sido más reservado, también formen parte del show: «He salido del armario, aunque todo el mundo ya lo sabía, pero bueno. ¿Por qué lo hago? Quizás parezca que no es necesario pero sí lo es, aunque solo sea porque quiero compartir con el público esa parte de mi vida, y reírnos juntos con algunas anécdotas».
Hay incógnitas que se repiten en cada función, sobre todo aquellas que giran en torno a los momentos más recordados del dúo de humoristas. ¿A quién se le ocurrió el ‘sketch’ de Encarna y las empanadillas? ¿Cómo acabó el de Brazatortas perreando encima de Madonna? ¿De dónde surgió aquella recordada imagen de la monja en bicicleta?
A pesar del tiempo transcurrido, Salcedo está encantado de compartir de nuevo esos momentos: «Gracias a ellos vivo fenomenalmente, y yo encantado de ser el de las empanadillas de Móstoles, claro que sí».
Curiosamente, ese legendario ‘sketch’ fue producto de la casualidad. «Ese especial de Nochevieja era en directo, solo se hacía un ensayo de escaleta el día antes para calcular tiempo», explica. «Preparamos un desfile de pastores, y yo tenía que salir con un borrego vivo sobre los hombros. Insistimos mucho en que el borrego tenía que ser de verdad, si no, no tenía gracia. Al día siguiente llegamos, y el borrego era de peluche y encima fucsia.»
El resto es historia de España: «Dijimos que no lo hacíamos, pero la escaleta ya no se podía cambiar, teníamos que actuar el mismo tiempo. Así que ahí nos tienes a Josema [Yuste] y a mí pensando qué podíamos hacer. Se nos ocurrió lo de Encarna, las empanadillas. Salimos y lo hicimos. Recuerdo que yo me tenía que cabrear, no me podía reír, pero veía que todo el mundo estaba tronchado. Todo salió en el momento».
Una espontaneidad que era marca de la casa, puesto que, en palabras de Salcedo, «casi todos los números de Martes y Trece surgieron por sí solos. Había mucha química entre nosotros, nos hacíamos gracia mutuamente, y cualquier parida cobraba otra dimensión».
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