BARCELONA, 4 Abr. (EUROPA PRESS) – El Grup d’Acompanyament a la Víctima de los Mossos d’Esquadra, activo en Barcelona desde 1994, acompaña a todo tipo de víctimas consideradas vulnerables cuando las citan a declarar en los juicios. Este servicio procura que durante el proceso estén tranquilas y seguras: «Este servicio les ayuda a cerrar el círculo, es el punto final».
Así lo explican en una entrevista la jefa del Grup Regional d’Atenció a la Víctima, la cabo Anna Choy, y la responsable del grupo de este servicio, la cabo Eulàlia Perona. Junto a otras dos agentes, trabajan en la Ciutat de la Justícia y van a la Audiencia de Barcelona cuando Fiscalía las requiere para un acompañamiento en una vista.
El trabajo de estas profesionales comienza una semana antes del juicio. Se encuentran con la víctima en un punto lo suficientemente alejado de la puerta de la Audiencia y le explican cómo será la vista, qué papel desempeñan el fiscal y los magistrados, y cuáles son los recursos que dispone para evitar ver al acusado. Además, si alguno de los diez Grups d’Atenció a la Víctima (GAV) de Barcelona ha hecho un seguimiento del caso, revisan sus expedientes, comunican al GAV que prestarán este servicio durante el juicio y posteriormente realizan un ‘feedback’ sobre cómo ha ido, por lo que la comunicación entre los diversos actores es constante.
«Se encuentran con un ambiente que para ellas es totalmente hostil», explica Perona desde una sala habilitada únicamente para este servicio en la Audiencia. Es un espacio seguro y tranquilo donde las víctimas esperan juntas antes de la declaración para evitar encontrarse con el acusado o sus familiares.
Cuando llega el momento de declarar, las víctimas van hasta la sala de vistas, «siempre controlando el entorno», según Perona, o bien declaran por videoconferencia sin salir de la sala. «Es muy importante porque declaran mucho mejor cuando están tranquilas, no ven al agresor ni a los familiares. Entran muy nerviosas y a la segunda pregunta se destensan y declaran con claridad», añade Perona.
Perfil de Víctimas
En cuanto al perfil de víctimas, Choy menciona que en los inicios de este servicio solo acompañaban a mujeres víctimas de violencia de género y agresiones sexuales. Sin embargo, el servicio se ha ampliado a diversas tipologías que incluyen tentativas de homicidio, robos con fuerza con lesiones y víctimas racializadas o que han sufrido LGTBIfobia.
Desde la entrada en funcionamiento de la nueva Sección Especializada de delitos violentos contra niños, niñas y adolescentes, así como otros colectivos vulnerables de Fiscalía de Barcelona, «va entrando mucho trabajo».
«Acompañamos, no escoltamos»
Tanto Choy, en los años en que formó parte del acompañamiento, como Perona, actualmente, subrayan la importancia de ir de paisano, ya que el uniforme crea cierta distancia: «Realmente acompañamos, no escoltamos». Su máxima es que las víctimas puedan testificar de la mejor manera posible en un momento de sus vidas en que suelen sentirse perdidas y colapsadas. «Cuando reciben la citación, muchas no duermen», explica Perona.
Además, destacan la importancia de brindarles información clara y honesta, advirtiéndoles que en el juicio habrá preguntas difíciles y que el proceso será duro. De esta manera, al finalizar, sienten que todas sus dudas han tenido una respuesta previa: «Para ellas, el juicio era como venir a un monstruo y acaban viendo la parte más amable de este circuito».
Cuatro Años Después
Perona expresa su preocupación respecto al sistema judicial: «Yo tengo un problema, ya que dar un mensaje de esperar 4 años para venir aquí para mí ya es complicado. Decir que la justicia funciona bien… Ellos sabrán, porque tardan 4 y hasta 10 años». Para las víctimas, recibir la citación judicial tanto tiempo después supone una «puñalada» en su proceso de recuperación.
Sobre los recursos disponibles para evitar el contacto con el acusado, Perona recuerda que tienen el clásico biombo y la declaración por videoconferencia, así como una sala exclusiva donde pueden declarar tanto la víctima como el acusado. Sin embargo, lamenta que solo hay una en todo el edificio.
Ambas coinciden en que jueces, fiscales y abogados están cada vez «mejor preparados». Al recibir formación y especialización en determinados casos, son más empáticos al hacer preguntas y al hacer sentir cómoda a la víctima. Choy señala que, a nivel de coordinación, «todo el mundo conoce el servicio», lo que considera esencial ya que permite que se aproveche más, lo que ha incrementado su carga de trabajo en los últimos años.
Experiencias que Marcan
Tras centenares de acompañamientos en su carrera, Perona explica que uno de los momentos más duros lo vivió hace pocas semanas, cuando una víctima relató durante más de dos horas el abuso continuado que sufrió de un familiar durante años: «Fue espectacular», detalla la cabo, refiriéndose a la emoción que tanto ella como otras personas en la sala experimentaron al escucharla.
Choy, por su parte, recuerda uno de los juicios más mediáticos que presenció hace años, en el cual acompañó a varias víctimas de edad avanzada. Gracias a este servicio, pudieron declarar sin sentirse presionadas y expresaron sus vivencias con claridad.
A pesar de ser un servicio poco conocido, la experiencia para ambas es sumamente gratificante, especialmente al recibir muestras de cariño de las víctimas al lograr poner un punto final al proceso.

