Wild Thing, un pequinés de siete años, aparece en una imagen de archivo. EFE/JOHN G. MABANGLO. Los perros de cráneo corto (braquicéfalos), que presentan una cara muy plana, fosas nasales colapsadas y un físico regordete, están asociados con dificultades respiratorias. Entre estas razas, los pequinés y los chin japoneses presentan un riesgo especialmente alto.
Las razas como los pugs, bulldogs franceses y bulldogs son comúnmente reconocidas por su braquicefalia. Sin embargo, una nueva investigación ha examinado otras 14 razas para entender el impacto del síndrome obstructivo de las vías respiratorias braquicefálicas (BOAS), que causa síntomas como sibilancias, dificultad para respirar e intolerancia al ejercicio, y que en ocasiones requiere tratamiento quirúrgico.

Datos de 898 perros de catorce razas
Un equipo encabezado por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) recopiló datos de 898 perros de catorce razas, de los cuales doce presentaron algún nivel detectable de anomalía respiratoria. Los investigadores midieron los cráneos, narices, cuerpos y cuellos de los animales, examinándolos en busca de síntomas de BOAS, clasificándolos en una escala de cero a tres, desde pocos síntomas hasta dificultades significativas para hacer ejercicio y respirar.
El equipo evaluó la respiración de los perros antes y después de una prueba de esfuerzo de 3 minutos, calificando cualquier ruido respiratorio y signos de dificultad o malestar. Los resultados mostraron que el 89 % de los pequinés y el 82 % de los chin japoneses estaban afectados, porcentajes comparables a los de los carlinos, bulldogs franceses y bulldogs.
Otras razas con problemas
Se identificó que cinco razas tenían un riesgo moderado de padecer BOAS: el king charles spaniel, el shih tzu, el griffon de Bruselas, el boston terrier y el dogo de Burdeos. Entre estas, entre la mitad y las tres cuartas partes de los perros estudiados estaban afectados.
Por otro lado, los staffordshire bull terriers, cavalier king charles spaniel, chihuahua, boxer y affenpinscher presentaban un riesgo medio, con aproximadamente la mitad exhibiendo algún grado de respiración ruidosa y pocos presentando una enfermedad clínicamente significativa. En contraste, en el caso de los Pomerania y Maltés estudiados, ninguno presentó síntomas clínicos.
Relación entre la longitud del hocico y el riesgo de padecerla
El estudio publicado en PLOS One indica que el BOAS varía considerablemente tanto en prevalencia como en gravedad entre las razas de perros de cara plana, así como dentro de cada raza. Aunque los perros con cabezas más anchas y cortas, es decir, aquellos con una proporción craneofacial menor, son más propensos a padecer BOAS, la relación entre la longitud relativa del hocico y el riesgo es más compleja de lo que suele suponerse, según David Sargan, uno de los firmantes del artículo.
A pesar de que el king charles spaniel es una raza de cara extremadamente plana, lo que sugeriría que se encuentra en un grupo de mayor riesgo, el 40 % de los animales evaluados no mostró afectación alguna.
Avanzar en estrategias para mejorar el bienestar animal
Los autores del estudio creen que, al comprender las diferencias e identificar los factores de riesgo clave, se puede avanzar hacia estrategias más específicas y eficaces para mejorar el bienestar animal. Además, un mejor entendimiento de las características que favorecen la aparición del BOAS podría ayudar a garantizar que estos rasgos no sean recompensados en exposiciones, apoyando así a los criadores en sus esfuerzos por eliminar estas características y guiando a futuros propietarios hacia razas que puedan respirar con mayor facilidad.
Las mejoras a largo plazo en el bienestar de los perros «dependen de la combinación de la evidencia científica con el compromiso de los criadores y propietarios que se preocupan profundamente por sus perros», concluye el estudio.

