Mar. Mar 31st, 2026

Rosalía celebra Madrid fusionando tecno, ballet y éxtasis en su primer concierto en España

Rosalía celebra Madrid fusionando tecno, ballet y éxtasis en su primer concierto en España

Concierto de Rosalía en Madrid

Rosalía ha divinizado al público en el primero de sus conciertos en el Movistar Arena de Madrid, fusionando tecno, ballet y un éxtasis compartido. Aunque para las más de 15.600 personas que asistieron a este espectáculo no era inédito — las redes sociales se han llenado de vídeos desde que comenzó la gira en Lyon (Francia)—, la artista ofreció una experiencia personal a cada uno de ellos, acercándose en varias ocasiones a los asistentes y mostrándose natural y cercana.

El espacio en el que la artista desplegó su ballet, misticismo e incluso ‘rave’ se dividió en dos; en un foso en el centro del recinto se situó la londinense Heritage Orchestra, compuesta por una veintena de músicos, mientras que ella ocupó el escenario cambiante en altura. Las tablas que acogieron a Rosalía durante las casi dos horas de espectáculo se transformaron acorde a los cuatro actos de la velada, desde una inicial caja de muñecas hasta una recreación del Museo del Louvre y la sala de la Gioconda de Da Vinci.

Hasta pocos segundos antes de que comenzara el concierto, la artista mantuvo oculta la escenografía. Tras ello, unas pantallas blancas, que simulaban el reverso de un cuadro con la firma de la artista y la palabra ‘Lux’, dieron paso a una legión de bailarines que liberaron a Rosalía de una caja, colocándola en el centro como una bailarina de juguete.

Enfundada en un tutú y con zapatillas de punta rosas, Rosalía inició la cita con ‘Sexo, violencia y llantas’ y ‘Reliquia’, exactamente como comienza su disco ‘Lux’, después de que sus bailarines le diesen cuerda y el recinto rugiese. La artista flotó por el escenario entre pliés, relevés, ‘sauter’, ‘glisser’ y ‘tourner’, manteniendo un hilo conductor teatral con canciones delicadas como ‘Divinize’.

El público, sobrecogido, guardó un silencio reverente en muchos momentos, teniendo que ser recordado por Rosalía que la acompañasen con sus voces. Respondiendo obedientes, aunque con ‘La perla’ no necesitaron que ella les animara. Entre los asistentes se encontraban personalidades como el director de cine Pedro Almodóvar, Manuel Segade, director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, y la actriz Jedet.

Un confesionario en el escenario

La artista rompió la distancia con su público en varios momentos, pero ningún instante fue tan cercano como cuando se rodeó de admiradores, quienes interpretaban el papel de visitantes del Louvre, para cantar ‘Can’t take my eyes off you’ caracterizada como la Mona Lisa. En el escenario también se dio paso a la youtuber Soyunapringada, quien admitió sus pecados en un confesionario diseñado por Rosalía. La artista escuchó atentamente mientras la youtuber narraba su experiencia con un hombre que, a pesar de todo, solo la veía como amiga.

“Y ojalá no te cruces con una perla nunca más”, respondió Rosalía antes de dar paso a la canción homónima. Esta temática religiosa estuvo presente durante toda la puesta en escena, desde el velo de ‘Mio Cristo piange diamanti’ hasta el foso de la orquesta en forma de cruz latina y el botafumeiro de luz y humo que reinaba sobre el corazón de la orquesta mientras ella interpretaba diversas canciones.

La artista combinó estos símbolos con una estética más sensual durante el baile de ‘Saoko’. A mitad de la noche, el vestuario de Rosalía dejó atrás el ballet clásico, adoptando una peluca que imitaba el famoso peinado de María Antonieta mientras hacía ‘twerk’ con un culotte rosa fucsia. Liberándose del ballet, la energía inicial cambió con la versión tecno de ‘Berghain’, que interpretó vestida de negro con botas de cordones y un corsé abierto. Con ‘La fama’ se dirigió a “los chulapos y chulapas”, y con ‘La combi Versace’ se ganó una gran ovación, como si se tratase de la finalización de un aria.

Rosalía llegó a Madrid este lunes tras haber suspendido un concierto el 26 de marzo en Milán debido a una intoxicación alimentaria. Después de una hora de recital, confesó que había estado vomitando en el camerino y que, aunque deseaba ofrecer «el mejor espectáculo posible», se le hacía imposible. Este día, se mostró mucho mejor y agradeció a los presentes por acudir. Afirmó que el malestar de Milán quedaba lejanas, ya que la energía, el buen humor y la emoción reinaban en esa primera fecha en España, donde se mostró sumamente cercana. Antes de comenzar a cantar ‘Mio Cristo Piange Diamanti’, se le llenaron los ojos de lágrimas tras recordar su amor por Madrid, teniendo que secarse con un pañuelo que había en el escenario.

Después de la ‘rave’ y la música electrónica, llegó el tercer acto con ‘El redentor’, momento en el que se acompañó de las palmas y los cajones de Macarines, quienes la han acompañado desde ‘Los Angeles’. Vestida con un vestido blanco semitransparente y guantes negros, se presentó como una pseudo estrella del rock. Tras este viaje en el tiempo momentáneo, regresó a ‘Lux’.

Durante ‘Sauvignon blanc’, Rosalía se tomó en serio la letra y brindó con una copa de vino blanco sentada sobre un piano, reconociendo que no tenía muchos vicios. Antes de comenzar a entonar la canción, dirigió unas palabras a una fan que le gritó que si no tenía vicios, era porque ella misma era uno.

Sus seguidores asistieron a la celebración vestidos mayormente de blanco, con vestidos y faldas de telas vaporosas y de encaje. Algunos optaron por pañuelos en la cabeza como clara referencia a la portada del último y cuarto disco de la artista, o halos teñidos en la coronilla. Todos rodearon a Rosalía, quien descendió de los cielos para interpretar ‘Dios es un stalker’ mientras caminaba entre ellos con enaguas y un tocado. Desde el corazón de la orquesta y bailando de manera divertida, hizo ‘La rumba del perdón’, pero el Movistar Arena se derrumbó con la locura electrónica de ‘CUUUUuuuuuute’.

El fin se acercaba con ‘Bizcochito’ y ‘Despechá’, mientras sus bailarines la rodeaban como ángeles con alas. “Me lo estoy gozando mucho”, afirmó antes de pasar a ‘Novia robot’, momento en que el Movistar Arena coreó “me pongo guapa para Dios”. Mientras se descalzaba, la artista alcanzó el éxtasis en el escenario con ‘Focu ‘ranni’, canción con la que se evaporó tras unas escaleras.

El punto final llegó con ‘Magnolias’. Mientras pedía al público que protegieran su nombre en su ausencia, Rosalía abandonó el escenario con la promesa de que, como la estrella que es, se convertía en polvo para volver a ascender.

FUENTE

Constanza Sanchez

Por Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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