El Parque Nacional de Bükk ha revelado que el gran capricornio (Cerambyx cerdo) puede tardar hasta cinco años en completar su desarrollo, siendo su conservación dependiente de los bosques viejos con robles.
Recientemente, un guardabosques que cortaba leña en Hungría encontró un agujero recién abierto en un tocón de roble. Al asomarse, vio la cabeza y parte del tórax de un insecto. Al extraerlo con cuidado, se trataba de un ejemplar macho de gran capricornio (Cerambyx cerdo), uno de los escarabajos longicornios de mayor tamaño en Europa, según informó la Dirección del Parque Nacional de Bükk en una publicación divulgativa.
Este hallazgo, fechado el 1 de febrero, ilustra un fenómeno común entre quienes almacenan madera para calefacción. Los troncos y tocones a menudo presentan galerías y orificios de salida circulares u ovalados, indicando el desarrollo de larvas de distintos insectos asociados a la madera. En calefacción, el calor de una vivienda o el simple corte puede causar que algunos adultos emerjan o caigan al exterior, a veces inmóviles debido al frío.
Con respecto al gran capricornio, la explicación de su ciclo de vida es tan fascinante como prolongada. La Dirección del Parque Nacional de Bükk explica que este insecto mide entre 25 y 60 milímetros, y los machos poseen antenas que superan la longitud del cuerpo. Sus larvas se desarrollan principalmente en madera viva dañada de robles, y el ciclo completo puede durar «hasta cinco años» antes de la pupación. Posteriormente, el adulto pasa el invierno dentro de una cámara cerrada y no sale al exterior hasta la primavera, generalmente en mayo, cuando los ejemplares se alimentan de la savia que rezuma de los árboles durante su breve vida.
La dependencia del gran capricornio hacia árboles viejos y madera muerta o debilitada es, a la vez, lo que lo hace vulnerable. Múltiples estudios científicos destacan que este insecto está ligado a robledales maduros y a estructuras de madera veterana, resaltando que la gestión forestal que elimina estos elementos disminuye su presencia y complica su seguimiento.
Además, la publicación del parque añade un dato interesante: en Hungría, la especie está protegida legalmente y su «valor de conservación» se establece en 50.000 forintos por ejemplar. En la práctica, esta clasificación funciona como un instrumento disuasorio y de sensibilización, asociado a la protección de fauna y flora de interés especial.
A pesar de su importancia, el guardabosques no retendrá al insecto. El texto indica que, una vez finalizado el periodo de invernada, el macho será liberado en un bloque forestal protegido cerca del municipio de Nagybárkány, dentro del Área de Protección del Paisaje de Cserháti Oriental, donde se ha documentado la presencia de la especie en varias ocasiones.
Esta historia también forma parte de un debate cada vez más relevante en la conservación. Los insectos saproxílicos, aquellos que dependen de madera muerta o en descomposición, son considerados buenos indicadores de bosques con estructuras complejas y continuidad ecológica. Mantener árboles veteranos, evitar la eliminación sistemática de madera muerta y conservar mosaicos de claros y zonas arboladas es crucial para sostener poblaciones estables de especies como el Cerambyx cerdo, que está incluida en los anexos II y IV de la Directiva Hábitats.
El comunicado oficial ha sido publicado por el Parque Nacional de Bükk.

