
MADRID, 6 Abr. (EUROPA PRESS) – El virus de Epstein-Barr, un tipo de virus del herpes muy común, en la mayoría de las personas no presenta síntomas. Sin embargo, cuando una persona lo contrae durante la adolescencia o la edad adulta, existe la posibilidad de desarrollar mononucleosis.
Este virus es la causa más frecuentemente asociada a la mononucleosis. No obstante, el estudio realizado no establece que la mononucleosis provocada por el virus de Epstein-Barr cause esclerosis múltiple; simplemente indica que existe una asociación.
Del virus casi universal a la ‘enfermedad del beso’
El padecimiento de mononucleosis infecciosa, ocasionada por el virus de Epstein-Barr, se relaciona con un aumento en el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple (EM), según un estudio observacional llevado a cabo por la Clínica Mayo en Rochester, Estados Unidos, el cual fue publicado en la revista ‘Neurology Open Access’, órgano oficial de la Academia Estadounidense de Neurología.
Jennifer L. St. Sauver, autora del estudio y miembro de la Clínica Mayo, comentó: «Estos resultados resaltan la necesidad de seguir investigando formas de prevenir la infección por el virus de Epstein-Barr». Añadió que «prevenir estas infecciones podría reducir la carga general de la esclerosis múltiple. Aunque la esclerosis múltiple es relativamente rara, conlleva riesgos de discapacidad significativa, altos costos en tratamientos, y generalmente se presenta cuando las personas están en plenitud de su vida laboral y familiar».
¿Qué hizo realmente el estudio de la Clínica Mayo?
Para llevar a cabo este estudio, los investigadores examinaron más de dos décadas de historiales médicos en busca de personas que hubieran dado positivo en la prueba del virus de Epstein-Barr y que fueran diagnosticadas con mononucleosis infecciosa. A un total de 4.721 personas identificadas se les comparó con tres personas de la misma edad y sexo que no habían sufrido mononucleosis, sumando así un total de 14.163 participantes.
Las personas que presentaban mononucleosis fueron seguidas durante un promedio de seis años, mientras que las que no la padecieron fueron observadas durante un promedio de ocho años. Durante este periodo, ocho individuos con antecedentes de mononucleosis desarrollaron esclerosis múltiple (EM), lo que representa un 0,17%. Esto equivale a 2,25 casos por cada 10.000 personas-año. Por otro lado, en el grupo sin mononucleosis, 10 personas desarrollaron EM, lo que representó un 0,07%, es decir, 0,77 casos por cada 10.000 personas-año.
Un riesgo triplicado, pero sin prueba de causa-efecto
Posteriormente, los investigadores ajustaron los datos teniendo en cuenta otros factores que podrían influir en el riesgo de esclerosis múltiple, tales como la raza, el origen étnico, el tabaquismo y la presencia de otras afecciones en los participantes, como diabetes, depresión o trastornos por consumo de sustancias. Tras dicho ajuste, encontraron que aquellos con antecedentes de mononucleosis tenían tres veces más probabilidades de desarrollar esclerosis múltiple en comparación con las personas sin mononucleosis.
St. Sauver añadió: «La mononucleosis es una enfermedad relativamente infrecuente, pero desarrollar estrategias para prevenir la infección por el virus que la causa podría contribuir a reducir el número de casos de esclerosis múltiple en el futuro».
Una limitación del estudio es que el seguimiento a los participantes se realizó durante un promedio de seis a ocho años, lo cual podría significar que algunos casos de esclerosis múltiple se desarrollen más adelante en la vida. Además, el estudio recibió apoyo de ModernaTX, una empresa dedicada al desarrollo de vacunas para combatir distintas afecciones asociadas al virus de Epstein-Barr.
