Mar. May 12th, 2026

Ignacio López-Goñi, catedrático de microbiología, afirma que aún estamos en los inicios del

Ignacio López-Goñi, catedrático de microbiología, afirma que aún estamos en los inicios del

Conexión entre la Microbiota y la Salud Mental

MADRID, 18 Sep. (EDIZIONES) – Podemos pensar que estamos en la Edad de Oro del conocimiento de la microbiota porque actualmente hay miles de publicaciones científicas y se habla de ello constantemente en los medios de comunicación, pero en realidad nos encontramos en la Edad de Piedra del conocimiento sobre la microbiota.

La necesidad de más estudios clínicos

“Nos faltan muchos estudios a nivel clínico, que sean elaborados con un gran número de pacientes. Ahora, hay muchos trabajos científicos, pero estos cuentan con pocos pacientes. Se necesitan estudios más amplios, estudios clínicos con placebo, unificar protocolos y, sobre todo, entender el mecanismo real de esos cambios en la microbiota para cada enfermedad, para poder proponer cambios para algunas personas concretas con determinadas enfermedades”, subraya durante una entrevista con Salud Infosalus el catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra, Ignacio López-Goñi.

La conexión intestino-cerebro

Precisamente, el profesor de la Universidad de Navarra acaba de publicar con La Esfera de los Libros ‘Microbiota y salud mental’, un libro en el que ahonda sobre esa conexión que hay entre las bacterias del intestino y del cerebro, motivo por el cual se llevó a cabo esta entrevista con Salud Infosalus.

En su libro, menciona un experimento realizado en 2016 en el que a un grupo de ratones les cambiaron todas sus bacterias intestinales por otras de personas con depresión, y al cabo de unos días esos roedores mostraron síntomas de depresión. Se evidenció que, efectivamente, la depresión puede trasplantarse, pero solo en ratones.

Actualmente, en humanos esto no es posible, según explica este experto en microbiota. Sin embargo, ha verificado la estrecha relación entre nuestra microbiota y nuestras células, de tal manera que cuando se produce una alteración, disminuye la diversidad y número de microorganismos, dando lugar a lo que se denomina disbiosis en la microbiota.

Así, López-Goñi resalta que se han encontrado cambios en la composición de la microbiota en más de 300 enfermedades, que van desde la obesidad, pasando por la diabetes, el Parkinson, el autismo, la depresión, el Alzheimer y diversas enfermedades autoinmunes.

Medicina personalizada para la microbiota

Este catedrático de Microbiología insiste en que el futuro del conocimiento de la microbiota es “apasionante”; un campo que previsiblemente contemplará la medicina personalizada.

“Hace 20 años nos decían que nos secuenciarían nuestro genoma y se podría personalizar el tratamiento, por ejemplo, del cáncer de mama, tal y como efectivamente se hace hoy. Quizás, en 20 años, analizarán nuestra microbiota, y dependiendo de cuál sea nuestro estado y nuestra patología, podrán diseñar un probiótico específico para nuestra microbiota, o incluso un trasplante de microbiota sintético, donde se seleccionen o primen determinadas cepas de microorganismos para mejorar la calidad de vida de una persona con una determinada patología”, advierte.

La microbiota influye en nuestro cerebro

Recuerda que actualmente contamos con abundante evidencia científica sobre el hecho de que la microbiota intestinal influye en nuestro cerebro y en nuestro estado de ánimo. López-Goñi hace referencia a un estudio publicado en 2019, donde se analizaba la microbiota intestinal de más de 3.000 personas de distinto origen cultural y étnico.

“Aquí se vio que hay más de 13 grupos microbianos que se correlacionan con la depresión. En concreto, se encontró que estos grupos bacterianos relacionados con la depresión disminuyen las bacterias que producen ácidos grasos de cadena corta, que, a su vez, generan una serie de neurotransmisores, y aumentan las bacterias más proinflamatorias en personas con depresión”, resalta.

López-Goñi también menciona otros trabajos científicos donde se evidencian diferencias en la microbiota asociadas a condiciones como el estrés, la ansiedad, la depresión, el Alzheimer o el Parkinson, donde se tiende a disminuir la diversidad bacteriana y aumentar los microorganismos proinflamatorios.

Una comunicación bidireccional

Este microbiológico experto explica que existe una comunicación bidireccional en el “eje intestino-cerebro”, donde, de alguna manera, el cerebro influye en las funciones intestinales y viceversa. Resalta que una de las vías de comunicación es el nervio vago, uno de los 12 nervios craneales que comunican el cerebro con el sistema digestivo.

“En animales de experimentación se ha visto que, con algunos probióticos, se intenta solucionar el problema de la depresión, y estos productos pueden tener algún efecto beneficioso, salvo en casos donde no se secciona el nervio vago”, remarca.

A su vez, sostiene que las bacterias intestinales son productoras de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina, el cortisol y la noradrenalina, todos ellos asociados a una vida saludable.

No obstante, también señala que los compuestos ácidos grasos de cadena corta, que son sustancias de poco peso molecular como el butirato o el acetato, tienen funciones en la permeabilidad intestinal y también de la barrera hematoencefálica, siendo además productos del metabolismo de las bacterias intestinales.

“Si a esto se le une cierta predisposición genética a una enfermedad determinada, y la edad, todo ello puede favorecer que esa comunicación entre el eje intestino-cerebro se vea alterada, terminando en una alteración a nivel mental”, concluye este catedrático de Microbiología.

FUENTE

Constanza Sanchez

Por Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

Related Post

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *