
Ali Elkardoudi Farhi, jefe de cocina de Restaura Truck, un catering con sede en Sevilla, está actualmente en Riad, la capital de Arabia Saudí. Tras haber vivido casi dos décadas en la ciudad andaluza, se encuentra a la espera de regresar, después de haber sido sorprendido en Baréin por un ataque de misiles que buscaba impactar en uno de los pisos del edificio donde se alojaba.
Hace un par de semanas, Ali se trasladó a Riad para visitar a su hermana, y aprovechó su estancia para conocer otros países de Oriente Medio, incluyendo Catar y Baréin, donde se encontraba el día del ataque. En Baréin, sintió las secuelas de la tensión provocada por los recientes ataques a Irán y la consiguiente respuesta de este país.
Relata Ali que «los proyectiles impactaron solo unas plantas por encima de donde estaba. Pensaba que no iba a vivir y por eso grabé un vídeo para despedirme de mi hijo, que subí a las redes». Asegura que el sábado escuchó ruidos y una alarma que advertía sobre el lanzamiento de misiles, pero un amigo lo llamó para calmarlo, informándole que los ataques estaban dirigidos únicamente a la base americana.
Con el transcurrir de los minutos, las explosiones se sentían cada vez más cercanas, hasta que se produjo un «temblor en toda la casa». Ali se encontraba en la planta 13 del edificio y supo que el objetivo era una planta superior, posiblemente la 24, donde podrían haber estadounidenses trabajando. «Se vivieron momentos de pánico, gente corriendo, mucho humo. Recuerdo haber cogido de forma apresurada mi dinero y mi pasaporte e ir descalzo escaleras abajo, donde los militares ayudaban a las personas a salir del edificio», narra con un hilo de voz temblorosa.
Una vez en la calle, Ali, aún estresado por lo sucedido, logró convencer a un conductor para que lo llevara fuera del país, después de pagar una suma considerable de dinero. Ahora, en Riad, se siente «muy seguro» y espera que los precios de los billetes de avión disminuyan para poder regresar a España. «No puedo permitirme pagar entre 3.000 y 4.000 euros que están pidiendo las aerolíneas», lamenta.
El impacto emocional de su experiencia es considerable. «No es algo que se pueda olvidar de un día para otro; he requerido medicación para dormir. Solo pienso en volver cuanto antes a Sevilla, que después de tantos años es mi casa», concluye, visiblemente emocionado.

