El mayor productor de tierras raras fuera de China, la empresa australiana Lynas Rare Earths, ha anunciado un acuerdo comercial con Japón para el suministro de estos minerales. Este hecho se produce en medio de la pugna comercial mundial por materias primas, que están prácticamente monopolizadas por Pekín y son esenciales para diversos sectores, incluyendo la defensa y la electrónica.
Lynas suministrará 7.200 toneladas anuales de NdPr hasta 2038
Según un comunicado emitido por la empresa el martes, Lynas suministrará a Tokio unas 7.200 toneladas anuales de NdPr (una mezcla de neodimio y praseodimio, dos tierras raras ligeras) hasta 2038. Por este material, el Gobierno nipón pagará un precio máximo de 110 dólares por kilogramo. Lynas también ha informado que destinará a Japón gran parte de su producción de tierras raras pesadas.
China posee el 49 % de las reservas de tierras raras del planeta. Sin embargo, existen yacimientos en otros países como Brasil, India, Australia, EE. UU., Vietnam, Birmania, Indonesia o Groenlandia.
Las llamadas tierras raras se componen de un grupo de 17 elementos metálicos esenciales para la fabricación de tecnologías que van desde motores de coches eléctricos hasta aerogeneradores, imanes de alta potencia, chips, radares, misiles, así como teléfonos y otros dispositivos electrónicos avanzados. A pesar de que no son escasos en la corteza terrestre, su extracción y refinado son procesos complejos y altamente contaminantes.
China mantiene el dominio mundial en el procesamiento de minerales críticos
Las tierras raras son vitales para la fabricación de componentes en tecnología avanzada, incluyendo vehículos eléctricos y armas. Este control del suministro les otorga poder en la arena internacional.
China controla alrededor del 90 % de la capacidad mundial de procesamiento y refinado, lo que le proporciona una enorme ventaja sobre las cadenas de suministro tecnológicas de Occidente. Este control ha sido utilizado como un elemento de presión en las negociaciones comerciales con Washington.
En octubre del pasado año, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmaron un acuerdo histórico valorado en aproximadamente 8.500 millones de dólares. Este acuerdo busca reforzar la producción, el procesamiento y la exportación de tierras raras desde Australia hacia Estados Unidos.
Desde la perspectiva de Camberra, esta alianza con Washington permite un doble objetivo: capitalizar su gran potencial minero y, al mismo tiempo, ayudar a diversificar las cadenas de suministro mundiales de minerales críticos, que hasta ahora han estado dominadas por China.
El acuerdo entre Australia y Japón forma parte de los esfuerzos de varios países por diversificar el acceso a minerales críticos y reducir la dependencia de China en este sector estratégico.
