Un equipo de investigadores de la Universidad de Málaga (UMA) mapeará las zonas reforestadas en Europa en el último medio siglo con el objetivo de estudiar las estrategias que han guiado los planes de reforestación durante los últimos 50 años y plantear nuevas propuestas que mejoren los bosques del futuro.
Un proyecto europeo para analizar medio siglo de reforestaciones
La investigación se desarrolla en el marco del programa ‘Bioreforest’, en el que participa la institución malagueña junto a otras universidades y centros de investigación europeos, con el objetivo de crear herramientas y recomendaciones con base científica que permitan bosques diversos, robustos, ecológicamente ricos, viables a nivel económico y construidos para perdurar en el tiempo.
Este proyecto, liderado desde la universidad alemana de Coburgo, cuenta con la participación de investigadores de Austria, Suecia, Francia, Italia y Suiza. Se busca analizar qué impacto tiene sobre la biodiversidad que la reforestación se haya realizado de una manera o de otra, explica la investigadora de la UMA y doctora en Ciencias Ambientales, Virginia García.
El trabajo se realiza junto al investigador principal, el catedrático José Aldana, y el profesor José García, ambos del Departamento de Lenguajes y Ciencia de la Computación. Los tres científicos forman parte del Instituto de Tecnología e Ingeniería del Software (ITIS) de la Universidad de Málaga.
Entre los objetivos se encuentra el desarrollo de un modelo de Inteligencia Artificial que incluya imágenes, métricas de biodiversidad, información en el sitio y cuestionarios, con el fin de predecir las mejores estrategias de reforestación para cada zona.
La labor del equipo español está centrada en la teledetección y se encargará de la generación de mapas de zonas reforestadas en el continente europeo.
Satélites y teledetección para mapear los nuevos bosques
Elaborar los mapas pasa por el análisis de imágenes de satélite procedentes principalmente de Copernicus, la Agencia Espacial Europea (ESA), y de los satélites de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA), lo que permitirá identificar dónde se han realizado reforestaciones en los últimos cincuenta años.
Del mapeo de la Europa reforestada se podrá saber no solo qué zonas se han reforestado, sino también el número o el tamaño de los parches de reforestación, cuáles se han regenerado más rápido, la frecuencia de intervención y la fragmentación o conectividad con otras zonas, indica García.
La idea es contar con un análisis geoespacial que respalde la narrativa de qué métodos de gestión de reforestación se usaron en cada zona y señalar las características que puedan ayudar a describir la gestión y a mejorarla en el futuro.
A partir de estos mapas, el resto de los equipos podrán identificar las zonas más interesantes y organizar sus tareas, principalmente, la selección de qué zonas muestrear en campo, es decir, dónde tomar muestras de suelo y con qué personas hablar.
El equipo de la UMA también contribuirá a gestionar datos a escala europea para modelos de predicción climática, lo que incluye cuestiones meteorológicas y de topografía, entre otros.
El papel del suelo y la biodiversidad en la regeneración forestal
Con los resultados del pasado y teniendo en cuenta diferentes escenarios climáticos, se pretende realizar modelos de predicción para el futuro y proporcionar recomendaciones a los actores del sector forestal sobre cuáles son las mejores decisiones para salvaguardar la biodiversidad y mantener la productividad, agrega Virginia García.
La historia que haya tenido la zona antes de realizar la reforestación, por supuesto, tendrá un impacto, especialmente en el suelo, en su composición, estructura, calidad y, lo más importante, en la microbiota. Esto son aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de diseñar un plan de regeneración, explica.
En Bioreforest tratarán de evaluar los efectos de diferentes tipos de actuación aplicadas para reforestar los bosques y plantaciones de manzanas en Europa -un cultivo muy frecuente en el centro y el norte del continente- en los últimos cincuenta años, detalla.
A partir de ese análisis se busca desarrollar un modelo de Inteligencia Artificial (IA) que permita mejorar las estrategias de reforestación futuras y adaptarlas a las características particulares de cada enclave, así como potenciar la conciencia social y la participación en la conservación de la biodiversidad y la gestión del suelo.
Predicciones climáticas para diseñar bosques resilientes
A la hora de buscar la mejor reforestación posible, este proyecto quiere que el proceso sea participativo, que mejore la concienciación sobre la biodiversidad en toda Europa, con el objetivo de involucrar a los usuarios del suelo, a la ciudadanía y a los responsables políticos para mejorar las prácticas sostenibles.
Bioreforest es una iniciativa paneuropea financiada por Biodiversa+, y cada socio cuenta con el apoyo de sus agencias nacionales de investigación.
Liderado por la Universidad de Coburgo (Alemania) en biología, el consorcio reúne a instituciones de primer nivel: la Universidad de Bolonia (Italia) en silvicultura; el Instituto Federal Suizo de Investigación (WSL) en entomología; la Universidad MITUNI (Suecia) en ciencias naturales; la Universidad BOKU (Austria) en ciencias del suelo y forestales; ACTeon (Francia) en participación de las partes interesadas; la Universidad de Málaga (España) en informática; y el INRAE/LESSEM (Francia) en economía forestal.
El equipo analiza imágenes satelitales de la Agencia Espacial Europea y la NASA para identificar dónde se ha producido la reforestación en los últimos cincuenta años y evaluar características del paisaje como la fragmentación, la conectividad y la velocidad de regeneración.
Estos datos servirán de base para modelos de inteligencia artificial diseñados para predecir estrategias de reforestación efectivas bajo futuros escenarios climáticos, lo que ayudará a los responsables políticos y a los gestores de tierras a mejorar la conservación de la biodiversidad y la gestión forestal sostenible.
