El municipio turolense de Valdealgorfa ha celebrado una jornada dedicada al homenaje del pino carrasco (Pinus halepensis), un árbol autóctono caracterizado por su resistencia y adaptabilidad al clima mediterráneo, especialmente en el Valle del Ebro. Este evento ha sido coorganizado por el Ayuntamiento de Valdealgorfa, el Departamento de Medio Ambiente y Turismo del Gobierno de Aragón, y el Colegio Oficial de Ingenieros de Montes de Aragón, y ha culminado con la inauguración de un monumento al pino carrasco en el parque periurbano de la brigada forestal R-11 Las Ventas.
En dicho acto, han estado presentes figuras destacadas como Manuel Blasco, consejero de Medio Ambiente y Turismo en funciones; Ana Oliván, directora general de Gestión Forestal; Ignacio Pérez-Soba, director del Servicio Provincial de Medio Ambiente y Turismo de Zaragoza y decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes; además de la alcaldesa de Valdealgorfa, María Reyes Gimeno.
Durante su intervención, Blasco ha enfatizado el «valor medioambiental de esta especie» y su contribución a la mitigación de la deforestación. También ha destacado la importancia del plan de reforestación de Aragón, señalando que el pino carrasco es un árbol resistente que «no pide nada y lo da todo». Este homenaje al pino también ha servido como recordatorio a una cuadrilla de bomberos que perdió la vida hace quince años en un trágico accidente mientras trataban de extinguir un incendio en Villel, Teruel.
La jornada ha congregado a vecinos de Valdealgorfa y alumnado del Colegio Público de Valdealgorfa y del Centro Público de Educación de Personas Adultas (CPEPA) de Alcorisa, quienes han participado en una plantación simbólica de pinos carrascos.
La actividad continuó en el antiguo Convento de Santa Clara con dos conferencias. Fernando Zorrilla, Agente para la Protección de la Naturaleza (APN), presentó el tema «Valdealgorfa, el pino carrasco y los forestales», mientras que Ignacio Pérez-Soba abordó la importancia del pino en su charla titulada «¿Por qué el pino carrasco se merecía un monumento?», destacando su capacidad para crecer en suelos poco fértiles y climas extremos donde otras especies no sobreviven.
El acto culminó con la plantación de un pino carrasco, subrayando la relevancia de estos árboles en la repoblación forestal. Son fundamentales porque actúan como protectores, permitiendo que bajo su dosel prosperen otras especies más delicadas. Además, los bosques de pino carrasco son hábitats de gran biodiversidad, adaptándose evolutivamente para regenerarse después de incendios y prosperar en condiciones áridas o semiáridas.
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