El acto celebrado con motivo del Día Internacional de la Narración Oral, que se conmemora cada 20 de marzo, tuvo lugar en el Centro Penitenciario Madrid V de Soto del Real. Este evento, que atrajo a seis narradores orales, ofreció a los reclusos una experiencia cultural que buscaba abrir las puertas de su imaginación a través de las narraciones.
El salón de actos de la cárcel se llenó para esta particular actuación, presenciada por EFE, donde durante casi dos horas los presos pudieron disfrutar de historias que les recordaron las fábulas de sus abuelos y las narraciones de su infancia. La jornada, celebrada el jueves, 19 de marzo, se adelantó al Día Internacional de las Narraciones Orales, que aunque aún no es oficialmente reconocido en España, es una fecha importante para los profesionales del relato.
Los seis artistas que participaron son miembros de la Asociación de Profesionales de la Narrativa Oral en España (AEDA) y actuaron frente a un público singular: los internos de la prisión. Cada narrador incorporó un elemento común en sus historias: una llave, símbolo del poder que tiene el relato para abrir nuevas dimensiones en la mente de los oyentes, aunque no fuera capaz de abrir las puertas físicas que los separan del mundo exterior.

Joana, Elia, Sofía, Charo, Estibi y Mar, todos ellos profesionales de la narración oral, lograron conectar con los reclusos de diversas edades, llevándolos a recordar cuentos e historias que complementan su realidad, construyendo así una experiencia compartida.
El cuento de Daniel Zarco
Entre los asistentes estaba Daniel Zarco, uno de los internos que más se destacó por su reflexión sobre la experiencia. Abraham, quizás el preso de mayor edad, compartió que se sintió identificado con las historias porque lo transportaban a su pasado. Relató su propio cuento: el de un hombre mayor que lucha por transformar su vida y superar sus errores.
Acompañando a Daniel estaba Leonardo, un recluso italiano que también se conmovió hasta las lágrimas y resumió su vida en prisión diciendo: «Buscamos vivir en armonía superando la conflictividad.»

Rogelio, encargado de la biblioteca del centro penitenciario, expresaba su sorpresa por las elecciones literarias de los internos. «El que menos te lo esperas elige un libro de poesía romántica, y el que parece tranquilo, pide uno de terror», comentó. La actuación fue bien recibida por él, quien reveló que la narración es una de sus formas preferidas de expresión, y ha participado en producciones teatrales dentro de la institución.
El antiguo y digno oficio de ‘vivir del cuento’
Para algunos narradores, esta no fue su primera experiencia en una cárcel. Sin embargo, querían recordar a los reclusos que «vivir del cuento» es uno de los oficios más antiguos y dignos del ser humano, destinado a llevar ilusión a quienes escuchan las historias.
— AEDA Narración Oral (@_AEDA_) 20 de marzo de 2026
La conexión con los presos fue facilitada por Juan Sobrino, bibliotecario de la Biblioteca Municipal de Soto del Real, quien ha llevado a cabo desde 2018 el proyecto «Libros que saltan muros», que ha generado diversas iniciativas culturales. La actuación del jueves fue recibida con entusiasmo, dando a los internos la oportunidad de participar y vencer su timidez durante las improvisaciones de los artistas.
El evento fue presenciado por el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí Grau, y la directora general del Libro, María José Gálvez. Durante su intervención, Martí Grau destacó que lo experimentado era comparable a ver una película conmovedora, subrayando el poder transformador de la cultura en la vida de los presos, quienes por unas horas pudieron sentirse un poco más libres.

