MADRID, 27 Abr. (EUROPA PRESS) – La distribución de la propiedad en España ha sufrido una profunda transformación desde 2008. Cada vez son menos los hogares que pueden acceder a una vivienda en propiedad, mientras que aquellos que ya tenían patrimonio, acumulan cada vez más inmuebles.
Esta es una de las principales conclusiones del informe ‘El problema de la concentración inmobiliaria en España’, elaborado por el Ministerio de Consumo en colaboración con el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IFS-CSIC), en el marco del Protocolo General de Actuación suscrito entre ambas instituciones, a partir de los datos del Panel de Hogares que desarrolla la Agencia Tributaria.
El informe detalla que entre 2008 y 2022, los hogares que residen en una vivienda de su propiedad han caído del 79% al 63,9%. Por otro lado, los hogares que viven de alquiler han pasado del 11,9% al 19,2%, y los hogares que son caseros —que poseen viviendas y las alquilan a otros— casi se han triplicado, pasando de representar el 3,4% al 9,8% del total. En conclusión, menos propietarios se reparten más viviendas.
En 2008, la mayoría de los propietarios tenía un solo inmueble (53,9%), mientras que el 46,1% poseían dos o más. En 2025, esta relación se ha invertido: los propietarios con un único inmueble representan el 48,3%, frente al 51,7% que tienen dos o más propiedades. Esto sucede a pesar de que entre 2008 y 2025, el parque inmobiliario creció en torno a dos millones de viviendas, un aumento que ha beneficiado principalmente a quienes ya acumulaban patrimonio.
Aumenta la Polarización entre los Hogares
Los propietarios con un solo inmueble han reducido su peso un 3,7%, mientras que aquellos que poseen entre seis y diez inmuebles han aumentado un 51,6%. Los grandes tenedores —más de diez inmuebles— multiplicaron su patrimonio inmobiliario por más de cuatro, pasando de 138.000 a 626.000 inmuebles.
De esta manera, ha aumentado la polarización entre los hogares: aquellos que no tienen ni un solo inmueble han crecido un 63% en catorce años (2008-2022); los hogares con dos o más propiedades han aumentado un 54%. A su vez, el propietario único —la base histórica del modelo residencial español— se ha reducido un 22%.
Esto significa que el grupo intermedio pierde peso mientras aumentan los extremos: o no tienen ninguna propiedad o acumulan varias. Así, se reduce el grupo de hogares con una única propiedad, que durante décadas fue la forma más común de acceso a la vivienda en España.
El informe alerta que si esta tendencia continúa, la vivienda dejará de funcionar como un mecanismo de seguridad, de integración social y de acceso al bienestar, convirtiéndose, cada vez más, en una fuente de desigualdad persistente.

