
MADRID 28 Abr. (EUROPA PRESS) – Los precios de la energía aumentarán un 23,6% este año, alcanzando su nivel más alto desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. Esta subida se debe al impacto de la guerra en Oriente Próximo sobre los mercados mundiales de productos básicos, según la estimación del Banco Mundial en su última edición del informe ‘Perspectivas de los mercados de productos básicos’.
Las proyecciones de referencia del Banco Mundial se basan en la expectativa de que en mayo termine la fase más crítica de las interrupciones del suministro. Se confía en que los volúmenes de transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz se recuperen gradualmente y se estabilicen en torno a los niveles previos a la guerra durante el último trimestre del año.
Así, se anticipa que los precios del petróleo disminuirán en la segunda mitad de 2026, gracias a la recuperación de las exportaciones de crudo del golfo Pérsico. Con una menor afectación en la infraestructura petrolera de la región, se espera que los precios del Brent promedien 86 USD/barril en 2026, en comparación con los 69 USD de 2025, para volver a los 70 USD por barril en 2027.
A partir de esta hipótesis, el Banco Mundial prevé que en 2026 los precios de los fertilizantes aumenten un 31%, impulsados por un incremento del 60% en los precios de la urea. Esta situación llevará la asequibilidad de este producto a su peor nivel desde 2022, erosionando los ingresos de los agricultores y poniendo en peligro el rendimiento futuro de los cultivos.
Según el Programa Mundial de Alimentos, si el conflicto en Oriente Próximo se prolonga, estas presiones sobre el suministro y la asequibilidad de los alimentos podrían empujar a hasta 45 millones de personas más a una situación de inseguridad alimentaria aguda este año.
Por otro lado, se espera que los precios de los metales básicos, como el aluminio, el cobre y el estaño, se encarezcan en promedio un 42% y alcancen máximos históricos este año, en respuesta a la demanda registrada en sectores como los centros de datos, los vehículos eléctricos y la energía renovable.
En conjunto, el incremento en los precios de la energía y de los fertilizantes será el principal causante de que el coste de las ‘commodities’ aumente un 15,5% en 2026. Sin embargo, para 2027, el Banco Mundial confía en que los precios se moderen un 12,3%, incluyendo una corrección del 17,2% en el coste de la energía y del 16,1% en el precio de los fertilizantes.
Bajo los supuestos del escenario de referencia, la institución estima que las economías en desarrollo registrarán una inflación promedio del 5,1%, lo que representa un incremento de un punto porcentual respecto a lo esperado previamente y un aumento respecto al 4,7% del año anterior.
Asimismo, el Banco Mundial advierte que si la reapertura de Ormuz se retrasa hasta después del segundo trimestre de 2026 o se produce una escalada de hostilidades que cause daños adicionales a las instalaciones de petróleo y gas, el precio medio del barril de Brent en 2026 podría oscilar entre 95 y 115 USD, lo que incrementaría aún más el coste de los productos básicos.
Una aumentación mayor de lo esperado en el precio del Brent tendría un efecto dominó sobre los precios de los fertilizantes y las fuentes de energía alternativas, como los biocombustibles, provocando unos niveles de inflación más intensos en las economías en desarrollo, que podrían alcanzar un 5,8%, un nivel solo superado en 2022 en la última década.
«La guerra está golpeando la economía mundial en oleadas acumulativas: primero con el aumento de los precios de la energía, luego con el aumento de los precios de los alimentos y, por último, con el aumento de la inflación, que elevará las tasas de interés y encarecerá aún más la deuda», señaló Indermit Gill, economista jefe y vicepresidente senior de Economía del Desarrollo del Grupo Banco Mundial.
«Las personas más pobres, que gastan la mayor parte de sus ingresos en alimentos y combustibles, serán las más perjudicadas, al igual que las economías en desarrollo que ya enfrentan una pesada carga de deuda. Todo esto es un recordatorio de una cruda verdad: la guerra es el desarrollo a la inversa», concluyó.

