MADRID, 9 Abr. (EUROPA PRESS) – Agentes de la Policía Nacional han detenido a siete personas —cuatro hombres y tres mujeres— por explotación laboral de ciudadanos extranjeros en call centers en Fuenlabrada y Madrid.
En concreto, según ha indicado la Jefatura Superior de Policía de Madrid en un comunicado, los arrestados establecían un sistema de castigos humillantes a los trabajadores, entre los que se incluía lanzar tartas a la cara en presencia de sus compañeros. Además, utilizaban guiones estructurados e invasivos que buscaban la confusión de los potenciales clientes para que contrataran determinados servicios o productos.
Desarrollo de la Investigación
El dispositivo policial fue desarrollado en quince centros en los que los trabajadores estaban sometidos a la total dominancia de sus encargados. La investigación se inició cuando los agentes tuvieron conocimiento de la existencia de múltiples call centers que utilizaban la misma forma para efectuar las contrataciones de los trabajadores, imponiendo condiciones laborales totalmente restrictivas de derechos.
Por todo ello, se inició una investigación policial que contó con la colaboración de la Inspección de Trabajo y de la Seguridad Social de Madrid. A pesar de que los empresarios trataban de dificultar cualquier tipo de injerencia policial, llevando a cabo cambios constantes en la ubicación de los locales, las pesquisas policiales permitieron establecerlos tanto en Madrid como en Fuenlabrada.
Llamadas Guionizadas para Confundir y Lanzar Tartas
A medida que avanzaba la investigación, se pudo descubrir que los responsables de los centros contrataban a ciudadanos extranjeros que carecían de permiso de trabajo y les sometían a condiciones abusivas que restringían sus derechos laborales. Además, tenían que cumplir objetivos diarios a través de llamadas a particulares, para lo cual contaban con un guion estructurado que buscaba confundir a los interlocutores.
Los encargados de los centros tenían perfiles específicos con los que lograban una total dominancia sobre los trabajadores, abusando de su posición ante la vulnerabilidad de los mismos. Las investigaciones policiales también permitieron constatar que se establecía un ranking diario basado en las contrataciones conseguidas. Para evitar ser víctimas de humillaciones, los empleados trabajaban sin que se tuviera en cuenta la duración de su jornada laboral, pues debían cumplir metas estipuladas en cada centro.
Se establecieron sistemas de recompensas y castigos degradantes en función de la posición ocupada en dicho ranking, como lanzar tartas a la cara al trabajador que quedaba en última posición en presencia de sus compañeros. Los responsables de estos centros eran conscientes de la situación irregular en la que se encontraban los trabajadores, aprovechándose de su posición para ofrecerles condiciones laborales que no les permitían exigir ningún derecho.
Los trabajadores carecían de jornadas de trabajo legales, días de descanso obligatorios, vacaciones, retribuciones justas o seguros médicos ante la posibilidad de cualquier accidente laboral. Por todo ello, el 10 de marzo se llevó a cabo la entrada y registro en 15 call centers, resultando en la detención de siete personas como presuntos responsables de un delito continuado contra los derechos de los trabajadores, siendo puestos a disposición de la autoridad judicial.

