
SEVILLA 29 Dic. (EUROPA PRESS) – El campo andaluz concluye 2025 con un balance condicionado por la falta de mano de obra, los problemas estructurales de agua, las dificultades sanitarias en la ganadería y la incertidumbre sobre el futuro de la Política Agraria Común (PAC), según han coincidido en señalar las organizaciones agrarias Asaja y UPA Andalucía.
El empleo agrario: un reto crítico
Desde Asaja-Sevilla, su secretario general, Eduardo Martín, ha señalado que el balance de 2025 está marcado por «dos factores fundamentales». El primero de ellos es «el problema del empleo», que hace referencia a la «falta absoluta de mano de obra en el sector agrario a todos los niveles». Martín ha advertido que esta carencia de trabajadores se ha intensificado a lo largo del año, y ha explicado que Asaja ha presentado «tres medidas de choque» para aliviar una situación que afecta de forma transversal a las explotaciones agrarias andaluzas.
El agua: un problema persistente
El segundo gran factor destacado por Asaja es el agua. A pesar de que «se han recuperado las lluvias después de tantos años de sequía», el volumen de agua embalsada sigue siendo insuficiente en cuencas clave como la del Guadalquivir, que se encuentra al 45%. Martín ha advertido que «el fantasma de la sequía todavía dista de desaparecer» y ha lamentado que las infraestructuras hidráulicas reclamadas por el sector «siguen sin acelerarse y sin impulsarse definitivamente».
Producción y precios: un año complicado
En el capítulo de producciones, el responsable de Asaja ha señalado que el peor resultado en precios lo han sufrido los cereales, un sector que ha calificado como «un auténtico desastre» durante 2025. En otros cultivos, como el olivar, los cítricos y los almendros, ha indicado que los precios han sido «un poco más normales», aunque la escasez de producción ha impedido en muchos casos cubrir los costes de las explotaciones.
Sanidad animal: un desafío adicional
El ámbito de la sanidad animal también ha sido un tema prioritario, pues ha afectado de lleno a la ganadería andaluza durante el año. Entre las enfermedades que han condicionado la actividad ganadera, ha citado la peste porcina africana, la dermatosis nodular y la gripe aviar, configurando un escenario sanitario complejo para el sector.
Contexto geopolítico adverso
A todo esto se suma un contexto geopolítico adverso, marcado por la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos y China, la guerra de Ucrania y sus repercusiones en los mercados, así como la propuesta de reforma de la PAC y del presupuesto comunitario. Martín ha advertido que esta propuesta europea «puede ser una afección terrible y muy dura para el sector agrario» si no se consiguen correcciones en las negociaciones.
Visión de UPA Andalucía
Por su parte, UPA Andalucía ha coincidido en calificar 2025 como un año «con luces y sombras» para el sector primario. Su secretario general, Jesús Cózar Pérez, ha resumido el ejercicio afirmando que «la agricultura ha aguantado, la ganadería ha sufrido y el comercio exterior nos ha golpeado con dureza». A pesar de las lluvias, la sequía prolongada sigue condiciendo la planificación agraria, junto a olas de calor que han afectado los cultivos de secano y los pastos.
Cambios necesarios en la gestión del agua
A pesar de los retos, ha destacado la capacidad de adaptación de la agricultura andaluza, que ha mantenido producciones clave y sostenido el medio rural. En este sentido, UPA Andalucía ha solicitado cambios en la gobernanza de los órganos de gestión del agua, entre ellos, mayor participación en la toma de decisiones y un reparto del agua con criterios sociales.
La ganadería y el comercio exterior: un año complicado
Contrariamente a la agricultura, la ganadería ha enfrentado un año «extremadamente complejo», marcado por episodios sanitarios severos que han implicado restricciones y pérdidas productivas. La climatología adversa para el pastoreo y la alimentación animal ha encarecido los costes, comprometiendo la viabilidad de muchas explotaciones familiares.
Incertidumbre sobre la PAC y manifestaciones
Por otro lado, se observa un vínculo peligroso entre el comercio exterior y el escenario actual, donde los aranceles impuestos por Estados Unidos han recortado la competitividad de productos agroalimentarios andaluces. Además, Cózar Pérez ha alertado sobre el acuerdo comercial UE-Mercosur, que, aunque puede favorecer algunos productos, resultará en mayor competencia desleal por la falta de reciprocidad en estándares.
Todo esto ocurre en un contexto de incertidumbre sobre la PAC, con propuestas que contemplan «recortes de hasta un 22% en el presupuesto», que UPA Andalucía rechaza firmemente. En este marco, su secretario general recordó la «histórica manifestación» del pasado 18 de diciembre en Bruselas, alzando la voz por una PAC fuerte que garantice la sostenibilidad económica de las explotaciones familiares.
Retos para 2026
De cara a 2026, UPA Andalucía ha señalado como retos prioritarios la obtención de precios en origen justos y rentables, el relevo generacional y la falta de mano de obra, advirtiendo que «sin agricultores y ganaderos no hay medio rural ni soberanía alimentaria».

