El 22 de enero de 2026, el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Sevilla adjudicó la unidad productiva de La Cartuja Pickman a un grupo inversor compuesto por las empresarias chilenas Gabriela y Paola Luksic, junto con Javier Targhetta, presidente de Atlantic Copper. Con esta decisión se pone fin al proceso de liquidación de la sociedad Ultralta, hasta ahora titular de los activos de la histórica fábrica de cerámica.
La adquisición fue confirmada por un importe de 225.000 euros y se destacó que la oferta presentada «permite el mantenimiento de la mayor parte del empleo existente», además de asegurar la solvencia económica y la viabilidad del proyecto empresarial. La otra oferta, presentada por la mercantil Porcelanas de Levante Siglo XXI, S.L., «no fue ratificada ni mejorada dentro del plazo», lo cual llevó al juzgado a declarar que su propuesta «debe entenderse decaída y carente de eficacia a los efectos de la presente autorización».
El grupo inversor subrayó que la inversión inicial de los nuevos propietarios supera los 1,6 millones de euros. Asimismo, resaltaron que, según el informe del administrador concursal, su propuesta ha sido considerada «la mejor en todos los ámbitos» (económico, social y laboral).
Además, la oferta contempla la asunción de la deuda pendiente con la Seguridad Social correspondiente a los trabajadores que se incorporen a la nueva sociedad. De manera paralela, se ha negociado la adquisición de todas las marcas asociadas a la empresa, como «La Cartuja de Sevilla» y «La Cartuja Pickman», así como el alquiler de la nave donde se desarrolla actualmente la actividad, que es propiedad de International Crane.
El proyecto empresarial se fundamentará en «la continuidad y el crecimiento de la actividad industrial en Sevilla», y la nueva empresa tendrá su sede social en la capital andaluza. El grupo inversor también agradeció a la Junta de Andalucía su «dinámica y proactiva» colaboración, especialmente a través de las consejerías de Industria, Energía y Minas y Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo, quienes han facilitado la atracción de este grupo inversor internacional al resaltar las ventajas competitivas de la región.
Javier Targhetta destacó que «el margen temporal para presentar una oferta era necesariamente reducido y la situación jurídica de un activo inmerso en un proceso de liquidación es siempre compleja, por lo que la labor de la Junta de Andalucía ha sido determinante» para conseguir un grupo inversor de primer nivel internacional. Con esta adquisición, se busca evitar la deslocalización y relanzar una actividad histórica en Sevilla mediante un proyecto moderno que genere empleo cualificado.
El grupo inversor se encuentra en la fase de diseño de un plan integral de relanzamiento que incluirá, a corto plazo, la incorporación de perfiles directivos en áreas estratégicas. Además, la hoja de ruta contempla la inversión en una infraestructura industrial moderna y sostenible, aumentando así la capacidad productiva y creando un departamento de marketing e internacionalización para potenciar el valor de los diseños de La Cartuja Pickman.
Finalmente, Targhetta hizo hincapié en que «el éxito del proyecto exigirá un esfuerzo colectivo que involucre, además de a los inversores, a los trabajadores, clientes, administraciones públicas y al conjunto de la sociedad sevillana».

