
El Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha llegado en octubre a 250.510 hogares andaluces en los que viven 778.312 personas. De este total, 310.249 (un 40%) son niños y adolescentes. La cuantía media de la prestación ha sido de 521,7 euros al mes por hogar, y la nómina actual ha ascendido a más de 136,3 millones de euros.
Pedro Fernández, delegado del Gobierno en Andalucía, destacó que “las cifras ponen de manifiesto que el Ingreso Mínimo Vital se afianza como un instrumento efectivo y evidencia la apuesta del Gobierno de España por facilitar esta prestación a las personas que más la necesitan”. En concreto, este mes hay 37.941 prestaciones activas más en la comunidad autónoma que las que había hace un año, sumando 118.176 personas más.
Revalorización y aumento de prestaciones
Desde enero de 2026, la cuantía de las prestaciones en alta se ha revalorizado un 11,4%, como recoge el Real Decreto-ley que incluye la revalorización de las pensiones del sistema de la Seguridad Social, de Clases Pasivas del Estado y de otras prestaciones públicas para 2026. Esta revalorización responde a lo establecido en el Real Decreto-ley 2/2023 y a la recomendación 15ª del Pacto de Toledo, que busca garantizar la suficiencia de las pensiones, asegurando que sean dignas y suficientes.
En enero de 2026, había 38.010 prestaciones activas más que un año antes, lo que implica un aumento del 17,8% en el número de hogares protegidos. Este porcentaje está en línea con el incremento del número de beneficiarios, que ha crecido un 17,6% (116.498) desde enero de 2025. Según Fernández, “el aumento de los hogares cubiertos durante el último año pone de relieve que el IMV alcanza a un número creciente de familias y contribuye a fortalecer el sistema de protección frente a la vulnerabilidad”.
Perfil de los beneficiarios
Es destacable que el IMV tiene un marcado perfil femenino, ya que el 73,6% de los titulares (184.218) y el 53,1% de los beneficiarios (413.086) son mujeres. Desde su puesta en marcha en 2020, el IMV ha protegido a más de un millón de personas en Andalucía. Actualmente, el 39,8% de los beneficiarios son menores de edad, lo que representa 310.249 niños y adolescentes protegidos por esta prestación.
En el primer mes del año, más de dos tercios de las familias cubiertas por el IMV (181.113 hogares, el 72,2% del total) conviven con menores de edad, de las cuales 38.656 son hogares monoparentales. Fernández subrayó que “el Ingreso Mínimo Vital se está consolidando como un instrumento efectivo en la lucha contra la pobreza infantil, al dar cobertura a más de 310.000 menores”. Los datos más recientes de la Encuesta de Condiciones de Vida apoyan esta evolución positiva, con avances en los niveles de pobreza, especialmente en la infantil, y en la reducción de la desigualdad como resultado del fortalecimiento de la protección social.
Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI)
El Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI) refuerza la cobertura del IMV con un apoyo adicional por cada hijo o hija a cargo. En enero, 181.113 hogares andaluces recibieron el CAPI, con una ayuda media de 66,3 euros por menor y 113,7 euros por hogar con menores. Esta prestación establece distintas cuantías según la edad: 115 euros al mes para menores de 0 a 3 años; 80,5 euros entre 3 y 6 años; y 57,5 euros entre 6 y 18 años.
Además, el CAPI puede percibirse de manera independiente al IMV, ya que cuenta con umbrales de renta más amplios. Esto significa que, además de proteger a familias en situación de pobreza severa, también alcanza a hogares con rentas bajas o moderadas. Por ejemplo, una familia de dos adultos y dos menores con ingresos de hasta 4.841,8 euros al mes puede solicitarlo, ampliando significativamente el alcance de la red de protección frente a la pobreza infantil.
Acceso a la prestación para jóvenes
La media de edad de los beneficiarios del IMV es de 28,4 años, lo que representa un importante sostén para los jóvenes en situación de exclusión. Si se excluyen a los titulares del IMV, la edad baja a los 20,1 años. Las mejoras incorporadas al IMV han facilitado el acceso a esta prestación a personas jóvenes en situación de vulnerabilidad, permitiendo que personas mayores de 18 años o menores emancipados con hijos a cargo puedan solicitarla. Además, se ha reducido el período de vida independiente para los jóvenes menores de 30 años, de 3 a 2 años.
En Andalucía, la media de edad de los beneficiarios del IMV es de 28,2 años, reafirmando el apoyo a los jóvenes en riesgo de exclusión. Las mejoras en la normativa han facilitado que personas jóvenes en situación de vulnerabilidad tengan mayor acceso a estas ayudas, contribuyendo a la construcción de un futuro más sólido para las nuevas generaciones.

