Mié. Jun 24th, 2026

Fallece la magistrada Ángela Murillo, a los 73 años, pionera en la Sala de lo Penal de la

Fallece la magistrada Ángela Murillo, a los 73 años, pionera en la Sala de lo Penal de la

La magistrada Ángela Murillo, la primera mujer en ingresar a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en 1993, falleció el viernes a los 73 años. Reconocida por su trayectoria judicial, Murillo se jubiló en septiembre de 2024, tras 44 años en la carrera, 33 de los cuales los dedicó a este tribunal, donde trató casos de alta relevancia mediática, como el ‘caso Nécora’, el ‘caso EKIN’, ‘Gescartera’ y el ‘caso Villarejo’.

Nacida en Almendralejo, Badajoz, comenzó su carrera judicial en septiembre de 1980, siendo destinada inicialmente a Lora del Río, Sevilla. Con solo 25 años, se enfrentó a situaciones singulares, como el hecho de que un hombre la confundiera con la nieta de su abuelo magistrado. Posteriormente, pasó por los juzgados de Vélez Málaga y Onteniente en Valencia, y tras seis meses en San Sebastián, consiguió una plaza en la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid, donde pronto fue nombrada presidenta de la Sección Quinta.

En mayo de 1993, Murillo se convirtió en la primera mujer en tomar posesión en la Sala de lo Penal, y a la vez, fue la primera mujer en presidir una de sus secciones, la Sección Cuarta, la cual contaba con mayoría femenina.

De ‘Nécora’ a los ‘Charlines’ pasando por ETA

Recién llegada a la Audiencia Nacional, se le asignó la ponencia del ‘caso Nécora’, una de las mayores operaciones contra el narcotráfico en la historia reciente. A lo largo de su carrera, fue responsable de casos tan significativos como la ‘Operación Temple’ y los ‘Charlines’, relacionados con el tráfico de drogas, y otros asuntos vinculados a ETA y Al Qaeda.

Quienes trabajaron a su lado destacaron su dedicación. Murillo mantenía la costumbre de escribir a mano, estudiando los tomos de los sumarios en su hogar y creando sus apuntes, así como un «quién es quién» con cada acusado. Este enfoque le permitió gestionar casos complejos, como el ‘caso EKIN’, en el que fueron juzgadas 56 personas vinculadas a ETA.

Además, aquellos que la conocieron mencionan que, al enfrentar un juicio, renunciaba a su vida privada y se dedicaba plenamente a su trabajo, sin temor a lo que pudiera decir la prensa. Su única preocupación era asegurar que sus sentencias fueran justas y sólidas.

Murillo no dudó en absolver al narco Laureano Oubiña en su primera acusación por narcotráfico, en base a la presunción de inocencia. Recordaba cómo Oubiña le decía: «Doña Ángela, yo hachís sí, pero cocaína nunca». Más tarde, cuando Oubiña enfrentó cargos por tráfico de cocaína, Murillo estuvo presente para recordarle sus palabras.

Conocida por su perfil apolítico, Murillo se describía como «una juez de a pie que no valía para asistir a actos, ponerse mona y sonreír». Aunque le ofrecieron la presidencia de la Sala de lo Penal cuando estaba vacante, ella rechazó la propuesta al implicar una vida social intensa, algo que no le interesaba.

El ‘caso EKIN’

Uno de los hitos en su carrera fue el juicio a EKIN en 2007, donde se condenaron a 47 acusados por ser considerados «las entrañas y el corazón» de ETA. Este proceso se extendió durante 16 meses y estuvo marcado por constantes solicitudes de nulidades de las defensas que buscaron interrumpir el juicio.

Durante este tiempo, Murillo enfrentó una situación personal difícil, ya que su pareja sufrió una grave operación quirúrgica y, tras varios meses en la UVI, falleció. Pese a ello, no interrumpió el juicio y se dedicó a presidir las vistas, para luego acudir al hospital por las noches. Se cuenta que, durante la redacción de la sentencia, un funcionario la encontró «literalmente» metida en una gran caja de cartón, buscando documentación para poder fundamentar su decisión.

El comentario a Otegi

Otro acontecimiento importante en su carrera ocurrió en 2010, cuando el Tribunal Supremo la apartó de la vista oral contra Arnaldo Otegi, dirigente de Batasuna, por presunta falta de imparcialidad tras un comentario realizado a este sobre ETA. Tras preguntarle si condenaba a la organización, y al no recibir respuesta, Murillo indicó que ya sabía que no contestaría.

El Supremo consideró que había «prejuicio» en su actuación y decidió repetir la vista, donde Otegi resultó absuelto. Posteriormente, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) determinó que la sentencia de la Audiencia Nacional que condenaba a Otegi y otros, vulneró el artículo 6.1 del Convenio Europeo, al existir un «temor legítimo» de los acusados sobre la imparcialidad del tribunal.

Finalmente, la trayectoria de Ángela Murillo en la Audiencia Nacional refleja la evolución del tribunal a lo largo de los años, donde han quedado atrás los juicios de ETA y los procesos contra clanes gallegos de droga. Actualmente, predominan los juicios por delitos económicos y corrupción política, siendo algunos de estos casos gestionados por ella, como los de Gescartera, Ausbanc, la salida a Bolsa de Bankia y el ‘caso Villarejo’.
FUENTE

Constanza Sanchez

Por Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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