Nueva Delhi (EFE).- Durante la jornada de clausura de la Cumbre de Impacto de la IA 2026, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, propuso la creación de un fondo global de 3.000 millones de dólares. Este fondo tiene como objetivo garantizar que el desarrollo tecnológico llegue equitativamente a todas las naciones.
Guterres hizo un llamamiento en favor de un “Fondo Global para la IA” que permita construir capacidades básicas en todas partes, incluyendo habilidades, acceso a datos, potencia de cómputo asequible y ecosistemas inclusivos. “Nuestro objetivo son 3.000 millones de dólares”, afirmó ante los líderes mundiales y directivos presentes en el foro.
El mandatario advirtió que el futuro de esta tecnología no puede ser decidido por un puñado de países ni quedar abandonado a los “caprichos de unos pocos milmillonarios”. Además, subrayó que la cifra solicitada representa menos del uno por ciento de los ingresos anuales de una sola gran compañía del sector, lo que consideró un “pequeño precio” para asegurar que los beneficios de estos avances lleguen a toda la humanidad.
Panel Internacional Independiente
En el marco de la cumbre, Guterres anunció el nombramiento oficial de un Panel Científico Internacional Independiente compuesto por 40 expertos. Este panel tiene la misión de sustituir “el bombo publicitario y el miedo” por evidencias científicas que ayuden a cerrar las brechas de conocimiento entre naciones.
Asimismo, adelantó que la ONU lanzará en Ginebra, en julio, un Diálogo Global sobre Gobernanza, donde todos los países podrán tener voz en la creación de medidas de seguridad y estándares comunes. Según Guterres, se requieren “barandillas que preserven la agencia, la supervisión y la responsabilidad humana”.
El secretario general también exigió que las infraestructuras tecnológicas hagan la transición hacia energías limpias para evitar trasladar sus altos costes en agua y electricidad a las comunidades más vulnerables. Instituyó la necesidad de invertir en la formación de los trabajadores, enfatizando que la tecnología debe aumentar el potencial humano y no reemplazarlo. “Ningún niño debe ser sujeto de prueba de una tecnología no regulada”, subrayó con firmeza.
Guterres concluyó su intervención señalando que el éxito de estos avances debería medirse por su capacidad para proteger el planeta y mejorar la calidad de vida, estableciendo siempre la “dignidad como el ajuste predeterminado”.
