El pasado 16 de abril, la consejera de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente, Noemí Manzanos, inauguró una jornada dedicada a las ‘Técnicas vitícolas de adaptación al cambio climático’, enmarcada dentro del Proyecto Interreg POCTEFA VITISAD 2. Este evento fue organizado por el Gobierno de La Rioja con el objetivo de fomentar prácticas agronómicas sostenibles que permitan adaptar los viñedos y garantizar la calidad de los vinos en situaciones climáticas adversas.
El reto del cambio climático
Durante la jornada, Manzanos enfatizó la importancia del trabajo que investigadores y expertos de España y Francia están realizando ante «un reto común», destacando que nos enfrentamos a fenómenos como temperaturas extremas, incidencias climáticas adversas o lluvias torrenciales que impactan la productividad de los viñedos. «Desde el Ejecutivo regional ofrecemos todo el apoyo a la investigación en vitivinicultura, ya que necesitamos la experiencia, los ensayos y el conocimiento para que los viticultores y bodegas puedan adaptarse y ser más competitivos», comentó.
Las regiones participantes en el proyecto representan el 24 % del viñedo mundial, y Manzanos subrayó que «la viña es mucho más que 47.000 hectáreas y 140 millones de cepas; en La Rioja es progreso, territorio, identidad y economía».
Adaptación del viñedo al cambio climático
La adaptación del viñedo al cambio climático es uno de los principales desafíos para los territorios vitícolas del suroeste de Europa. El aumento de las temperaturas, la irregularidad de las precipitaciones y la mayor frecuencia de fenómenos climáticos extremos afectan tanto la calidad del vino como la sostenibilidad del sistema productivo.
En este sentido, VITISAD-2 implementa cinco estrategias principales de adaptación: establecimiento de cubiertas vegetales, optimización de técnicas de riego, aplicación de redes de sombreado, uso de fertilizantes orgánicos y recuperación de material vegetal adaptado al cambio climático. El presupuesto de este proyecto se encuentra en 865.446,42 euros, cofinanciado en un 65 % por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) dentro del programa Interreg VI-A España-Francia-Andorra (POCTEFA 2021-2027).
Transferencia de conocimiento
VITISAD-2, que continúa el trabajo del anterior proyecto VITISAD (2019-2022), está formado por siete entidades asociadas dedicadas a la investigación vitivinícola transfronteriza: el Gobierno de La Rioja, el Gobierno de Navarra (EVENA), el Institut Français de la Vigne et du Vin (IFV), NEIKER, la Cámara de Agricultura de Pirineos Atlánticos (CA64), la Université Toulouse Jean Jaurès (UT2J) y Echelles&Territoires. Durante la jornada, celebrada en la Bodega Institucional de La Grajera, se presentaron avances y resultados de diferentes líneas de investigación.
El jefe del Servicio de Investigación Agraria del Gobierno de La Rioja, Sergio Ibáñez, abrió la sesión con una visión general del proyecto. Posteriormente, Peio Oria, meteorólogo superior del Estado y exdelegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en Navarra, analizó las tendencias climáticas en el territorio POCTEFA.
En el bloque técnico, Ana Aizpurua, investigadora de NEIKER, presentó resultados sobre el uso de cubiertas vegetales espontáneas en viñedos de Rioja Alavesa. Ana Sagüés, jefa de la Sección de Viticultura y Enología del Gobierno de Navarra, discutió sobre el comportamiento de cubiertas inertes bajo cepa. Mientras tanto, Carole Feilhes, del IFV, destacó soluciones con redes de protección frente a riesgos climáticos. Luis Rivacoba, investigador del ICVV, y Juan García del Moral, representante de Ager Technology, mostraron una aplicación de inteligencia artificial para optimizar la gestión del riego.
El encuentro también incluyó intervenciones de Félix Cibriáin, jefe del Negociado de Viticultura del Gobierno de Navarra, y Daniel Vergnes, responsable en la Chambre d’Agriculture des Pyrénées Atlantiques, quienes presentaron resultados de parcelas experimentales con variedades tradicionales y olvidadas. Michaël Pouzenc, de la Université Toulouse Jean Jaurès, analizó dinámicas territoriales del viñedo en el contexto del cambio climático, y Mónica Bueno, investigadora de la Universidad de Zaragoza, cerró la jornada presentando el proyecto CLIMAROMA.
Uno de los objetivos de VITISAD-2 es no solo experimentar con nuevas prácticas agronómicas, sino también evaluar su aceptación en el sector y la sociedad. Además, se busca elaborar una guía de prácticas vitícolas de adaptación al cambio climático, que servirá como referencia para viticultores, bodegas y administraciones públicas.

