El Gobierno israelí ha convocado este sábado a Francisca Pedrós Carretero, encargada de negocios de la Embajada española en Tel Aviv, para expresar su malestar por la quema de un muñeco de siete metros del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sucedido en la localidad de El Burgo, en Málaga, el pasado 5 de abril.
El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí ha calificado este acto como «una lamentable muestra de odio antisemita» y lo ha atribuido directamente a la incitación proveniente del Gobierno de Pedro Sánchez. En un comunicado publicado en redes sociales, la cartera israelí añadió que «incluso ahora, el Gobierno español guarda silencio. La encargada de negocios española ha sido convocada para una amonestación».
> «The appalling antisemitic hatred on display here is a direct result of @sanchezcastejon government’s systemic incitement. And even now, the Spanish government remains silent. The Spanish chargé d’affaires was summoned for a reprimand.» – Israel Foreign Ministry (@IsraelMFA), 11 de abril de 2026.
Por su parte, fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación han rechazado «cualquier insinuación insidiosa» y han resaltado las diversas medidas adoptadas por el Gobierno español para combatir el antisemitismo «sin excepciones». Destacaron que «el Gobierno de España está comprometido en la lucha contra el antisemitismo y cualquier forma de odio o discriminación, sin excepciones».
Este es «el primer Gobierno en la historia de nuestro país que ha formulado una estrategia nacional de lucha contra el antisemitismo», añadieron, haciendo referencia a la aprobación en 2023 del Plan Nacional de Lucha contra el Antisemitismo y Fomento de la Vida Judía, un «hito que sistematiza las políticas públicas en este ámbito».
El Gobierno español también ha subrayado que «España reconoce y reivindica los profundos lazos históricos y humanos que la unen al pueblo judío», mencionando la concesión de la nacionalidad a más de 72.000 sefardíes y la «relación constante y fluida» con las comunidades judías en España. Además, citaron el refuerzo «significativo» de medidas de seguridad y protección en sinagogas, centros educativos, espacios comunitarios y representaciones diplomáticas «con el objetivo de garantizar que ningún ciudadano sea objeto de intimidación o violencia por su religión u origen».
Finalmente, este enfoque se sostiene sobre un principio irrenunciable: la condena absoluta de cualquier discurso de odio, ya sea por motivos religiosos, étnicos, ideológicos o de cualquier otra naturaleza.
El episodio de El Burgo se inscribe en la tradición de la quema del Judas, donde cada Domingo de Resurrección se quema una efigie que represente el mal, elegida por el Ayuntamiento de la localidad. En esta ocasión, el muñeco de Netanyahu fue volado con petardos de pólvora que sumaron casi 14 kilogramos, lo que fue recibido entre aplausos por parte de los asistentes. Desde el Ayuntamiento, se justificó esta decisión como una expresión del «No a la guerra» y «Alto al genocidio», en un contexto de referencia a la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza.
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