La comunidad científica se mantiene alerta ante la reciente actividad sísmica bajo Las Cañadas del Teide, en Tenerife, donde se han contabilizado hasta cinco enjambres sísmicos en las últimas semanas. Este fenómeno ha suscitado preocupaciones sobre la posibilidad de una erupción volcánica en el corto o medio plazo, una situación que los expertos recomiendan monitorear con atención.
Expectativas sobre la actividad volcánica
El director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, Itahiza Domínguez, ha manifestado que, si se esperan señales más claras de actividad volcánica, sería probable observar un aumento en la sismicidad percibida por la población, junto con una mayor deformación del terreno y un incremento en las emisiones de gases. Sin embargo, hasta el momento, esto no se ha materializado. En las últimas tres semanas, se han contabilizado entre 6.000 y 7.000 terremotos en Tenerife, un fenómeno que, según Domínguez, no es relevante porque la energía liberada por estos eventos es “muy pequeña”.
Se estima que la energía total liberada por estos enjambres no superaría la de un terremoto de magnitud 2 o 3 mbLg. Existe consenso entre los científicos respecto a que la actividad volcánica en Tenerife ha pasado a una nueva fase, pero no pueden predecir cómo evolucionará esta situación.
Comparaciones con otros volcanes
Domínguez ha indicado que, aunque la sismicidad puede mantenerse durante un tiempo prolongado, no es posible prever si se incrementará o si, por el contrario, regresará a niveles de calma. Ha citado como ejemplo al Campi Flegrei en Italia, que ha experimentado actividad volcánica constante durante 60 a 70 años. Lo que sí es cierto es que la situación actual no necesariamente indica que Tenerife enfrentará un período similar.
Respecto a la localización de la actividad sísmica, que se ubica al oeste de Las Cañadas, Domínguez ha expresado que sería preferible que una eventual erupción ocurriera en esa área para minimizar daños. Sin embargo, ha advertido que el magma podría migrar horizontalmente muchos kilómetros, como ocurrió en El Hierro en 2011, donde la actividad sísmica que comenzó en el norte de la isla se trasladó 20 kilómetros al sur.
Precauciones y medidas de protección
El director del IGN ha subrayado que, a pesar de las tensiones, la probabilidad de erupción a corto o medio plazo es baja. Se ha instaurado un sistema de vigilancia volcánica avanzado en Tenerife, lo que permite una mejor detección de cualquier cambio en la actividad subterránea. Domínguez ha afirmado que todos los ojos están puestos en la situación y que cualquier alteración sería comunicada de inmediato al público, cuya información se mantiene transparente y accesible.
La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha enfatizado la normalidad de la preocupación ciudadana y la importancia de ofrecer un mensaje de serenidad y claridad. Aseguró que el Cabildo está mejor preparado en términos de protección civil en comparación con el año pasado, y se está actualizando de manera proactiva los planes de emergencia para facilitar que la población sepa cómo actuar en caso de ser necesario.
Asimismo, durante una reciente reunión con alcaldes y concejales de la isla, se discutió sobre la importancia de garantizar la continuidad de los servicios críticos, como agua y electricidad, ante posibles escenarios de emergencia. También se abordó la firma de un convenio con la Federación Canaria de Municipios (FECAM) para prestar asistencia técnica a los municipios con menos de 50.000 habitantes en la creación y aprobación de sus Planes de Emergencia Municipal (PEMU), reforzando así la capacidad de respuesta local.


