El presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), Miguel Polo, ha asegurado que «por supuesto» no hubo «ningún apagón informativo» durante la dana del 29 de septiembre. Polo declaró como testigo ante la jueza de Catarroja que investiga la gestión de esta trágica situación, que dejó 229 víctimas mortales.
En una comparecencia que se extendió por aproximadamente ocho horas, Polo defendió que el sistema de información hidrológica «no dejó de dar información en todo momento». Durante su intervención, explicó que propuso en dos ocasiones enviar alertas a la población, ya que estaba consciente de que existía un sistema capaz de hacerlo. Sin embargo, las decisiones sobre evacuaciones estaban a cargo de la consellera, quien en ese momento indicó que no se llevarían a cabo.
Polo comentó que su sugerencia de enviar un aviso masivo ocurrió «muy al principio del Cecopi» y que no recuerda la hora exacta, aunque entiende que fue antes de las 17:30 horas. Dicho esto, continuó narrando cómo las discusiones sobre los escenarios de emergencia se intensificaron a medida que se desarrollaba la situación.
Detalles críticos sobre la gestión de la emergencia
El presidente de la CHJ explicó que, a medida que el Cecopi avanzaba, se estaba manejando información sobre el hidrograma de rotura de la presa de Forata. Según este documento, las poblaciones aledañas alcanzarían niveles de inundación significativos si se producía un derrame de agua. Polo hizo alusión al hecho de que advirtieron que la presa de Forata «iba a verter más de 1.000 m³ por segundo».
Reiteró también que la cartografía del Sistema Nacional de Zonas Inundables contenía información clave y estaba incorporada en el Plan Especial de Inundaciones. A pesar de esta preparación, Polo expresó que no entendió las demoras en el envío de avisos a la población para que subiesen a pisos altos, considerándolo una incógnita que todavía permanece sin respuesta.
Mensajes que no llegaron a tiempo
Polo relató que, durante una reunión en el Cecopi, todos los presentes esperaban que se enviaran los mensajes de aviso a medida que la situación se volvía más crítica. “Cuando nos volvemos a conectar a las siete de la tarde, no se habían mandado esos avisos”, relató. Este hecho generó gran preocupación entre el personal de la Confederación, quienes «pegaron el grito» al darse cuenta de la falta de comunicación hacia la población.
En cuanto a las decisiones tomadas por la consellera de Interior, Salomé Pradas, Polo enfatizó que debía tener claro que tenía el respaldo legal para tomar medidas decisivas en situaciones de emergencia, a pesar de sus dudas iniciales.
Finalmente, Polo rechazó de plano que el CHJ hubiera ocultado información con respecto al caudal del barranco del Poyo, afirmando que «el sistema de información hidrológica no dejó de dar información en todo momento». Reiteró que las conclusiones deben tomarse a la luz de la información disponible en ese momento y las limitaciones del sistema de información que manejaba la Confederación.
Concluyó diciendo que, a pesar de la intensa gestión y monitorización de la situación a través del Cecopi, hubo fallos en la comunicación, lo que subraya la importancia de tener sistemas de alerta que funcionen de manera eficiente en momentos críticos.

