La compañía japonesa Sony anunció este miércoles que pondrá a la venta una PlayStation 5 (PS5) exclusivamente dirigida al mercado japonés, cuyo precio será de 55.000 yenes (aproximadamente 355 dólares, 307 euros). Esta estrategia busca ofrecer un precio más accesible en comparación con otros países, siguiendo una decisión similar tomada por Nintendo, en medio de la especulación generada por la debilidad del yen.
“Para celebrar el quinto aniversario de la PlayStation 5, vamos a hacer algo muy especial para el mercado japonés. Vamos a introducir una PS5 que podrá ser disfrutada únicamente en japonés”, declaró Hideaki Nishino, director general de Sony Interactive Entertainment (SIE), durante una presentación.
El precio minorista sugerido de la nueva versión, que incluye impuestos, será de aproximadamente 307 euros, lo que la sitúa por debajo de los 499 euros que cuestan de media las versiones más básicas en Europa, y los 474 en Estados Unidos.

Además de ser únicamente en japonés, Sony ha indicado que la consola solo podrá utilizarse con cuentas de PlayStation que tengan su región configurada en Japón. La compañía ha establecido el 21 de noviembre como la fecha de lanzamiento al público.
“Espero que más jugadores japoneses se puedan unir a la comunidad de la PS5 en Japón”, concluyó Nishino.
En línea con la decisión de Nintendo con el Switch 2
Tras este anuncio, las acciones de Sony crecieron un 3,32 % en las primeras horas de la sesión del Nikkei, el principal índice de la Bolsa de Tokio. La decisión de Sony de ofrecer una versión para el mercado japonés de su popular consola refleja una estrategia similar adoptada por Nintendo.
En abril pasado, Nintendo reveló que su nueva consola, Switch 2, tendrá una versión exclusivamente en idioma japonés a un precio de 49.980 yenes (es decir, aproximadamente 340 dólares), así como una versión multilingüe por 69.980 yenes (475 dólares).
Según analistas, la estrategia de ambas compañías busca prevenir que los revendedores compren las nuevas consolas a precios reducidos en Japón y las vendan en el extranjero, aprovechándose de la debilidad del yen. Esto refleja un esfuerzo por mantener la estabilidad del mercado local en un contexto de fluctuaciones económicas.

