El Lehendakari, Imanol Pradales, ha declarado que la reciente caída del Gobierno francés intensifica su crisis política y de gobernabilidad, lo que podría perjudicar a proyectos como la Macrorregión Atlántica y la oficialidad del euskera en Europa. Según Pradales, esta situación genera una «potencial crisis financiera» y aumenta la «incertidumbre» en el entorno, afectando directamente los intereses de Euskadi, que es el país al que más se exporta.
En un artículo titulado «Euskadi y Europa ante la espiral francesa», Pradales analiza los acontecimientos en Francia, donde el Gobierno de François Bayrou deberá presentar su dimisión tras perder una moción de confianza con 364 votos a favor y 194 en contra.
Refiriéndose a la situación en Francia, el Lehendakari lamenta que, a pesar de que en febrero se podían percibir resultados positivos tras las elecciones en Alemania, hoy se mira con preocupación al Estado francés tras la crisis del Gobierno de Bayrou.
Pradales subraya que la caída del Ejecutivo amplifica la crisis política y de gobernabilidad en Francia y destaca la necesidad de una Europa «más unida y fuerte que nunca» para afrontar estos desafíos. Recuerda que Francia y Alemania han sido pilares del proyecto europeo desde sus inicios, impulsando la creación de la CECA y la CEE en los años 50, tras siglos de conflicto.
El líder vasco sostiene que el proyecto europeo de posguerra simbolizaba la voluntad de cerrar ese capítulo de enfrentamiento y abrir uno basado en la colaboración, la paz, el desarrollo económico y la justicia social. En esta línea, menciona que líderes franceses como Monnet, Schuman, Mitterrand y Delors jugaron un papel decisivo en su gestación e integración.
SUPERVIVENCIA DE LA UE
En opinión de Pradales, la Unión Europea se enfrenta a un momento crucial para su «supervivencia». Señala que son necesarias «medidas rápidas y de calado» para proteger la competitividad, la seguridad y el modelo de bienestar en Europa. «Sin autonomía estratégica real, solo queda la dependencia de países que no comparten los valores fundacionales europeos», advierte.
El Lehendakari también lamenta que Francia lleva «demasiado tiempo» inmersa en un «círculo vicioso de inestabilidad y provisionalidad». Pone como ejemplo que, en los años 60, Georges Pompidou gobernó durante seis años de manera ininterrumpida, mientras que en la actualidad han sido seis los diferentes primeros ministros que han ocupado el cargo en un período mucho más corto.
Además, Pradales opina que las causas de la caída de Bayrou seguirán afectando a su sucesor, ya que Francia debe continuar enfrentando un «desequilibrio presupuestario permanente» y una «crisis de deuda». En este contexto, Emmanuel Macron deberá encontrar una figura que amplíe el apoyo parlamentario para enfrentar mociones de censura por parte de la oposición.
El Lehendakari advierte que no basta con «sobrevivir un tiempo», pues la crisis en Francia se refleja en las mismas luchas que enfrentan muchos países avanzados por la defensa de la democracia y el bienestar social. Esto representa una «partida de complejidad y múltiples aristas», que abarca el auge de extremismos, la fragmentación partidista y la gestión de una sociedad diversa debido a la migración.
Pradales también menciona la sostenibilidad del Estado de bienestar y las políticas que lo sustentan como retos adicionales a abordar, así como el agotamiento del enfoque centralista del poder y la conflictividad como estrategia de desestabilización, con implicaciones en la participación de actores externos en el descontento social.
Con una economía que es la segunda demográficamente y económicamente más potente del continente, la crisis actual de Francia no solo ralentiza el avance europeo, sino que tiene un «impacto directo» en Euskadi, que exporta 4.855 millones de euros a Francia en 2024, con sectores clave como la industria manufacturera, la automoción y la agroalimentación.
Además, esta inestabilidad podría influir negativamente en proyectos cruciales para la agenda vasca, como la Macrorregión Atlántica y la oficialidad del euskera en Europa. Pradales menciona la importancia de la conectividad eléctrica transfronteriza y la crítica situación del Tren de Alta Velocidad, que ya acumula años de retraso.
Reconoce que la incertidumbre ministerial ha llevado a la cancelación de contactos de alto nivel que habían sido planificados desde Euskadi para abordar estos temas. También subraya la necesidad de reforzar la cooperación transfronteriza, trabajando de la mano con la Mancomunidad de Iparralde y otras instituciones para estrechar lazos y fortalecer relaciones interpersonales y económicas entre ambas orillas. «Porque compartimos historia, cultura, valores e idioma. Porque somos uno y así nos sentimos», afirma.
Finalmente, el Lehendakari concluye que la reciente espiral política francesa demuestra que «cuando el oportunismo se impone al bien común, pierde la democracia». Lamenta que la capacidad para alcanzar «grandes acuerdos en momentos críticos» parece haber desaparecido y recalca que la democracia va más allá de formar mayorías de gobierno; se trata de proteger y fomentar valores como la paz, la igualdad y el pluralismo político.
Pradales aboga por que quienes creen en estos principios «aparquen sus diferencias» y se unan para desarrollar un proyecto de futuro compartido. «Desde Euskadi tomamos buena nota y reafirmamos nuestra prioridad de proteger la estabilidad, los valores democráticos y la política constructiva», asegura.

